Plaza Mayor

Belén Delgado


De todo, menos cuidadas

29/03/2021

En este largo año nuestro mundo se ha reducido pero también se ha hecho más familiar. La Laguna de Neila puede ser lo más parecido a una vuelta por el Titikaka andino. El ascenso al San Millán no es como hollar el Mont Blanc, pero es nuestra mayor cima y así nos lo parece. Y la cola de caballo del Monte Santiago (cuando tiene agua) no tiene nada que envidiar en verticalidad y abismo al Salto del Ángel venezolano. Nos hemos dado cuenta de que en el mundo caben muchos mundos y que Burgos es un buen resumen. Menos desiertos (todo se andará a este paso) y playas (bueno, alguna fluvial) tenemos de casi todo lo que demande un amante de la naturaleza.
Todo, menos mantenimiento. Miguelón de Atapuerca se revolvería en su cráneo si viera lo poco cuidada que está la hermosa vía verde del tren de la Demanda cuyo desmonte nos permitió abrir el más voluminoso libro de la prehistoria. La defunción del ferrocarril dio paso a una arteria que conecta más de 50 kilómetros de esta sierra. Un filón natural que permite cruzar los pantanos, admirar en lontananza el San Millán o acercarnos a la vieja estación de esquí de Vallesol, paraíso blanco los días de nevada.
Su recorrido está cada vez más atestado de caminantes y ciclistas. Pero también de empalizadas caídas, carteles descoloridos o vandalizados y caminos abandonados. La vía verde Santander-Mediterráneo es todavía más joven. Su rastro por los aledaños de Poza de la Sal camino de Oña se asemeja a un polígono abandonado asaltado por bandas de grafiteros. Los ayuntamientos por donde cruzan ésta y otras rutas similares no tienen medios para sostenerlos. 
Es un endemismo muy español ese de la falta de mantenimiento. Aunque la mayoría venimos de familias rurales, el desarrollismo nos arrojó a las periferias urbanas y, después de desgastar demasiado asfalto, llegamos tarde a esto del senderismo y el cuidado de la naturaleza. Y nos falta esa visión que tanto envidiamos a franceses o alemanes, capaces de imitar al paraíso y cuidarlo con tesón y mimo. Aquí inauguramos las cosas, les ponemos un cartelón y después del ‘tijeretazo’ de apertura, las administraciones les aplican la ‘tijera’ de la falta de conservación.
Y eso que en Castilla tenemos un par de rutas como el Camino de Santiago y el Canal de Castilla que llevan décadas dando vida a muchos pueblos como un gotero al borde de la cama de un desahuciado. Y no estamos sobrados de goteros (recursos).



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