Plaza Mayor

Martín García Barbadillo


Otra vez la parte contratante

21/09/2020

Si usted vive o ha pasado por Capiscol habrá visto el esqueleto de ladrillo del futuro centro de salud del Silo. Las obras, por las que no aparece un operario desde hace once meses, van a seguir paradas por lo menos un año más, según publicó este diario.

El asunto ha caído en uno de esos pozos burocráticos que a muchos ciudadanos, como a mí mismo, nos pone la cabeza del revés.

La cosa es que, con la obra empezada, la empresa concesionaria pidió una modificación del contrato que suponía un incremento del precio del 9,75%; supongo que daría sus razones. La Junta de Castilla y León les contestó que nanay, y que a lo sumo subiría un 2,5%. Ahí se pararon los trabajos. Como consecuencia, y resumo, la Junta  canceló el contrato en julio, la adjudicataria recurrió y ahora ha perdido. Estamos pues con el edificio a medias, por decir algo, y sin constructor.

Alguien podría pensar que ahora lo cogerá otra empresa y se reanudarán las obras. Incorrecto. De hecho, lo anterior es hipervelocidad comparado con lo que sigue: primero, la Junta tiene que pedir un dictamen al Consejo Consultivo de Castilla y León por la resolución del contrato. No tengo ni idea de lo que es, pero tiene pinta de exigir varios sellos y copias por triplicado. Después hay que ver qué parte está construida y sacar un nuevo concurso para lo que queda, valorar ofertas, resolver... La información de este periódico afirmaba que será imposible ver a nadie con buzo en la obra en menos de un año.

Uno puede comprender que existan estos mecanismos para asegurar la transparencia, legalidad e igualdad de oportunidades de las empresas, pero no alcanza a discernir por qué tienen que desafiar el sentido común. La consecuencia de todo este procedimiento es que, en plena pandemia mundial, la administración, teniendo el dinero, es incapaz de levantar un centro de salud devorada por su propia burocracia. Y uno lo lee y no puede evitar evocar la escena de «la parte contratante de la primera parte» de los hermanos Marx, una vez más. Pero se le quita la sonrisa al recordar cómo es el actual centro de salud: el bajo de un edificio que no reúne ya las condiciones mínimas para el siglo XXI.

Siendo evidente que estos mecanismos no funcionan (son un desastre kafkiano), no se entiende que no los cambien. Yo,  por probar, exploraría la parte contratante de la segunda parte, por si suena mejor. 

Salud y alegría.



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