Plaza Mayor

Martín García Barbadillo


El póker de los niños

22/02/2021

Como es sabido, el pasado martes, el Tribunal Supremo tumbó el adelanto del toque de queda a las 8 de la tarde decretado por la Junta hace más de un mes.
El desarrollo de todo este asunto tiene similitudes con el de una partida de póker; de hecho, es una espléndida lección de cómo no hay que jugar. Todo empezó cuando el gobierno regional, al decretar el adelanto, creía tener una jugada maestra, ganadora sin duda. Nadie más en la mesa lo pensaba: en primer lugar, el otro jugador (el Gobierno de España) no puso cara de póker y le soltó abiertamente que tenía mejor mano y que le iba a ganar de largo (recurriendo al Supremo con todas las opciones). No es lo más ortodoxo confesar la jugada propia, pero es que hay veces que ganar según cómo da cosica. Era muy fácil: la Junta hablaba de un 8, aunque fuese de diamantes, y ellos acariciaban con sus dedos un 10.
Por otra parte, los mirones de la partida, que según las normas clásicas de los naipes se callan y dan tabaco, no hicieron ni una cosa ni la otra. Los espectadores, en este caso la opinión pública, torcieron el gesto al ver las cartas y advirtieron de que con eso no se lleva uno las fichas que hay sobre el tapete ni en la partidilla que se echa con los colegas para matar el rato en la sobremesa. No escucharon porque solo necesitaban una carta más, la buena, y tenían un pálpito, salía seguro. Contra eso no hay consejo ni advertencias que valgan. El pálpito, eso sí, quedó medio congelado porque el crupier de la partida, el Supremo en este caso, se tomó su tiempo para ponerla sobre la mesa. Pero el martes la puso y no salió, ¡qué sorpresa! 
El jugador perdedor, lejos de enmendar su trayectoria con un poco de decoro, afirmó dignamente que había hecho lo que tenía que hacer, que es lo que dice uno cuando cree que sus cartas son mejores de lo que son en realidad, es decir, cuando no sabe jugar.
Pero por poco que sepas, eres consciente de que en el póker para ver la siguiente carta hay que pagar, y si se pierde, más. Y el cobro llegó rápido: desde el miércoles se habla de demandas de hosteleros y comerciantes contra el gobierno regional por las pérdidas ocasionadas que veremos en qué quedan. ¿Y esa ficha quién la va a poner? ¿O acaso creemos estar jugando a las cartas con centimillos como en los clubs de jubilados o sin dinero como los niños? Por desgracia, esta mesa era la de los mayores.
Salud y alegría



Las más vistas

Opinión

Las puertas del Purgatorio

"Las puertas de la Catedral en las que trabaja Antonio López me han llevado a 'La Ciudad del Gran Rey' y con ellas no solo he renovado mi amor por la basílica, sino que me han devuelto, también, la capacidad de ilusionarme con un proyecto..."