Señales de vida

María Jesús Jabato


Setenta y cinco

12/02/2021

El próximo lunes se cumple el 75 aniversario de la fundación de la Institución Fernán González, que a estas alturas no habrá que explicar en Burgos qué es, o sí, porque vivimos colgados de las redes sociales como los monos de los árboles, y solo atendemos al piar de Larry, el incansable pajarillo de Twitter, dando la espalda a cuestiones más hondas. 
Era el Burgos de 1946 una ciudad ensombrecida, alumbrada por el débil sol de la postguerra, y en ella, de la mano de la Diputación, floreció la Institución Fernán González, llamada a realizar una gran labor cultural en defensa de los valores históricos, artísticos y literarios de la provincia de Burgos. Hoy se nos representa aquel inicio como un grupo de señores graves y empeñosos escribiendo en la penumbra del tiempo pasado con precisión de orfebre, levantando piedra a piedra el entramado de conocimiento que ha llegado, no sin esfuerzo y sobresaltos, a nuestros días. La obra de la Institución ha caído durante 75 años como una lluvia lenta, humilde y obstinada, pero no queremos hacer aquí un artículo de homenaje, un suelto arqueológico y mineral, tentación a la que es fácil sucumbir, sino alegar la importancia que para el enriquecimiento del acervo cultural de Burgos tiene el estudio en el que lleva tanto tiempo empeñada.
El conocimiento no siempre se expresa en titulares, no siempre es atractivo, no siempre goza del respaldo de las instituciones, más refractarias cuanto más iletrados son sus representantes. Confiando en la sutileza municipal, solicitamos desde aquí para la Institución una distinción pública; si a una peña se le otorga el título de Buen Vecino a los 25 años de charanga y pandereta, ¿no merece la Fernán González un reconocimiento mayor por 75 años de rigurosos estudios sobre Burgos? Ahí queda la propuesta para que los grupos municipales se cuelguen la medalla de la sensibilidad cultural. O no. 
mariajesusjabato@mariajesusjabato.com



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