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Antonio Mencía


Youtubers, streamers, gamers

02/02/2021

Seguro que la Fundéu no está muy de acuerdo con este titular, pero son los líderes de nuestros jóvenes, alguno de ellos suma las visualizaciones en sus cuentas por decenas de millones, viven de ello y una recomendación suya multiplica las ventas de un producto. Las marcas les llaman y hasta un corte de pelo puede ser motivo de un directo en alguno de sus canales. 

¿Qué ha pasado, por qué los chavales han dejado de ver la televisión y se refugian en sus habitaciones con sus pantallas conectadas a internet? Hablan más a esa cosa que a sus padres. Y son un montón de horas frente a las mismas. No podemos olvidar que los videojuegos son la opción para el ocio más preferida en España -como en el resto del mundo- con más de 1.500 millones de facturación. Y los youtubers comenzaron dando respuesta a los problemas que los usuarios se encontraban para seguir avanzando en la aventura del ordenador. Ellos dedicaban tiempo y se convirtieron en los mejores jugadores del mercado, y se iniciaban las competiciones, y llegaron Minecraft y Fortnite, y a estos adolescentes se fueron sumando los mayores que nunca habían abandonado el Fifa o que se sabían ya de memoria los circuitos de Fórmula 1 que también Fernando Alonso probaba en la Play Station.

Y llegaron los grandes y Google compró YouTube y Amazon desembarcaba en Twitch donde algunos ahora se trasladan porque parece que se monetiza mejor. Y sino que le pregunten a Ibai, que ha dejado de trabajar para empresas para convertirse en una. O a Fran Cuesta, un leonés que se convirtió en Frank de la Jungla, que vive en Tailandia, que ha abandonado también la televisión y vive de la rentabilidad que le puede sacar a YouTube, con más de 2 millones de suscriptores a los que le pide -confieso que soy uno de ellos- que vean por favor los anuncios que la plataforma incrusta en sus vídeos diarios. 

Igual que los mayores pueden perder muchas horas viendo jugar a su equipo de alma -también en Segunda B- los más jóvenes han pasado a contemplar cómo lo hacen sus ídolos. Uno de ellos es The Grefg, un murciano de 23 años afincado ya en Andorra y que hace unos días pasó por Burgos. Había hecho un concurso con un premio que era su pico de Fortnite -pregunten a los expertos, sus hijos- y como el ganador vivía en Oviedo quedaron en verse en Burgos, a mitad de camino, y aquí se vino Grefg, y se puso a ‘vender’ la Catedral. Estén seguros que este tipo que tiene 16 millones de seguidores, y que el vídeo que ha colgado de su viaje cuenta con más de 2 millones y medio de visualizaciones, ha hecho mucho por el VIII Centenario a un público que probablemente le cueste reconocer el estilo en el que se creó este impresionante templo. Yo he llegado a tener sobrinos youtubers cuando tenían 7 u 8 años. Ahora a los 13-16 se dedican a otros menesteres, pero siguen siendo unos cracks. Por eso me caen bien este clan de jóvenes que triunfa en esta nueva profesión.



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