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José Ramón Remacha

El mirador diplomático

José Ramón Remacha


Volviendo a cuba

16/07/2021

Decíamos que en Cuba la gente ya no se calla, pero que protestaba en voz baja. La novedad es que ahora se atreve a levantar la voz, a pesar de la represión castrista.
La situación, el difícil equilibrio entre las fuerzas sociales que integran el comunismo cubano, ha empeorado drásticamente por razones económicas. El principal activo de la economía venía siendo el turismo. A su vera se nutría el Partido y también la gente gracias a una economía que proliferaba en torno a los hoteles, los taxistas, los colmados, etc. El sistema del Partido lo aceptaba porque se beneficiaba con los cambios. 
Pero la covid además de causar tristes bajas en vidas ha cortado de raíz esos ingresos y la crisis económica ha derivado en una crisis social y política. 
La reacción internacional ante el problema humano está siendo muy débil. El ejemplo de Estados es paradigmático. Biden prometió respecto a Cuba apartarse también de la línea dura de Trump y dice que está revisando y deliberando. De momento se ha limitado a compadecer en declaraciones al pueblo que protesta de hambre y justicia pero advierte que negará la entrada a eventuales emigrados que vengan de Cuba por el mar. La Unión Europea aconseja prudencia y comprensión. España misma está en compás de espera mirando a la UE, como si el tema no le afectara. Sin embargo, hay un impacto mediático importante porque Cuba tiene un lugar preferente en el sentimiento español y lo que pasa en Cuba no nos es indiferente. El cambio en Exteriores esperamos que se haga notar también respecto a Cuba vía Estados Unidos. Todo es posible con trabajo y arte.
El comunismo en el mundo está en vías de evolución hacia fórmulas nuevas. Así lo vemos en Rusia y en China donde ha surgido un capitalismo de Estado, donde hay una clase nueva que sin ser burguesa ha nacido de la lucha de clases de corte soviético, sin perder su papel de interventor. El comunismo cubano, que siempre ha sido caribeño, también está de cambio. En sí mismo ha tocado techo, se enfrenta a una oposición sin cabeza, y por tanto democrática, y busca una salida mirando precisamente a sus congéneres en Moscú y en Pekín.