Pretérito Imperfecto

Pedro del Barrio


Jesusito de mi vida

24/12/2020

Al saber que hoy, 24 de diciembre, saldría el artículo con el que colaboro en Diario de Burgos, me encantó, por caer justo en Nochebuena, una fecha tan señalada en nuestra civilización por su religión mayoritaria. Y se me ha ocurrido titularlo Jesusito de mi vida, como la primera oración que, al menos en mi generación, se les enseñaba a rezar a los chicos pequeños que, junto a la de Ángel de mi guarda, dulce compañía, es una de las plegarias que siempre se han posado en el corazón, viviendo en la memoria de los niños. Mis tres hijos, que de chavales ya eran futboleros, aún recuerdan cómo al terminar: ...por eso te quiero tanto y te doy mi corazón, se lo cambiaba a posta, para renegarles un poco, diciéndoles: ...por eso te quiero tanto, y te regalo un balón, y ellos me gritaban: «¡Que no!, ¡que no es así!»  Igualmente les sorprendía con esta otra oración: Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen Santísima y el Espíritu Santo, al añadirles al final, y moviéndoles la cama: ¡Cataplás, lo ves, por acostarte con tanta gente! En fin, Jesusito, aunque en casa, y con mi madre, oí hablar de ti por vez primera, luego, en el Colegio La Salle, (entonces no era concertado, y nadie nos molestaba) estudié el Catecismo de la Doctrina Cristiana, del P. Gaspar Astete (un jesuita que murió en Burgos en 1601, donde ahora está la Iglesia de San Lorenzo), que, en su parte de la Doctrina Cristiana, ‘en que se declara el credo y los artículos de la fe’, y a base de preguntas y respuestas, volví a oírte ya por tu nombre, sin diminutivo: (P) ¿Qué quiere decir Jesús? (R): Salvador. (P): ¿De qué nos salvó? (R): De nuestros pecados y del enemigo malo. (P): ¿Qué quiere decir Cristo?  (R): Ungido. (P): ¿De qué fue ungido? (R): De las gracias y dones del Espíritu Santo, etc. Luego aprendí tu importancia por traer al mundo el amor, quitando las falsas creencias, lo que ha impulsado plenamente la paz, la caridad y la cultura, revolucionando así el arte mundial. Recémoste, pues, en familia, esta Nochebuena, lo de: El Niño Jesús que nació en Belén bendiga esta mesa y a nosotros también. Seas bienvenido.