TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


¡Ufff!

10/11/2020

Un suspiro de alivio ha recorrido estos días el mundo democrático. Un ¡ufff! (y añadan las efes que quieran) ha colonizado las mentes y los corazones de todas las gentes que creen en la concordia, la negociación, el pacto, el respeto al diferente y el diálogo para resolver enfrentamientos y problemas. Ese ¡ufff! Se ha tornado en decepción entre quienes piensan justamente lo contrario y han tenido en Donald Trump su portaestandarte y jefe de filas. Otros cuatro años en la Casa Blanca habrían conducido a su país y a todo el universo a una situación muy peligrosa, como un retroceso al Medievo cuando cualquier disputa se ventilaba por las armas o con la ley del más fuerte. Sin embargo, míster Trump ha logrado 70 millones de votos, muchísimos más de los que en 2016 le condujeron a la Presidencia de los Estados Unidos. Ese dato supone que casi la mitad de los ciudadanos USA respaldan una gestión controvertida y, a mi juicio, infame y, por tanto, muy negativa para el equilibrio mundial y el futuro de este planeta llamado Tierra. No olvidemos que Trump no es solo Trump, sino el máximo dirigente de la primera potencia del orbe. Y que, entre otras cosas, tiene en sus manos el maletín nuclear y puede apostar, como ha hecho, por el rearme armamentístico o por la ruptura de acuerdos pacíficos. Quizás este haya sido uno de los principales motivos para que más de 74 millones de ciudadanos le hayan dado la espalda…aunque él no acabe de creérselo y siga poniendo en duda la clara victoria de Biden, a quien, por cierto, aun no ha felicitado. Prefirió irse a jugar al golf en Virginia. Todo un detalle. Ya sabemos, por tanto, lo que opina la mayoría de los yanquis. La duda reside ahora en saber si habrá trumpismo sin Trump. Y si ese trumpismo seguirá arraigando en muchas naciones, incluidas las europeas, con el consiguiente riesgo para la democracia, las instituciones y la estabilidad política. Que nadie considere que con la derrota de Trump se acaba el peligro. Nacionalismos fanáticos, egoísmos de toda índole, racismo, xenofobia y demás siguen al acecho. Y están entre nosotros.



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