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Roberto Peral

Habas Contadas

Roberto Peral


Cambio de cromos

22/11/2021

Un señor quisiera ser mujer / y una chica quiere ser señor… Mucho antes de que nuestro ordenamiento jurídico bendijese la autodeterminación de género, Silvio Rodríguez escribió una canción, 'Y Mariana', que expresa esa pulsión que sentimos casi todos en un momento u otro de desear ser distintos a como somos, de ansiar las circunstancias del prójimo en lugar de apreciar las que nos han correspondido en suerte. Valga como ejemplo lo que ocurre estos días en el ayuntamiento de nuestro suelo bendito: en tanto el ex de Ciudadanos don Julio Rodríguez-Vigil se aferra sin decoro a su acta de concejal, con evidente desprecio de su vergüenza personal y política, en lugar de renunciar cívicamente a su condición de edil para defenderse en los tribunales de las acusaciones que se le imputan, no hay un solo candidato de la lista de Podemos resuelto a dar un paso al frente para ocupar el puesto que ha dejado libre don Israel Hernando. No hace falta darle muchas vueltas al asunto para concluir que todos los implicados han entendido de forma invertida el compromiso que adquirieron con sus electores hace apenas dos años, y cabe reprocharles que, si no estaban dispuestos a afrontar las obligaciones que impone el gobierno de la cosa pública, mejor hubiesen hecho en abrir una mercería y dejar de jugar con las cosas de todos.
Pero, más allá de políticos que se resisten a dejar de cobrar del erario y de otros refractarios a asumir su compromiso cuando vienen mal dadas, lo cierto es que casi nadie se libra de ambicionar lo que está lejos de poseer. Para muestra, un botón: uno, hincha recalcitrante del Mirandés, sueña con que su equipo adquiera un mínimo orden defensivo que le impida encajar goles al mismo ritmo desenfrenado con que los anota, mientras su compadre Rodri, blanco hasta la médula, anhela que el Burgos, que se protege con la disciplina de una centuria romana, sea capaz de atacar con algo más de desenfado. Mientras charlamos de esto, de lo otro y de lo más allá, le sugiero que la solución podría pasar por intercambiar algunas piezas, y me responde que cómo se come eso de que un concejal de Ciudadanos se vaya a integrar en Podemos. Me malicio que se ha confundido de conversación, así que guardo un piadoso silencio y pido otra ronda de cañas.