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María Vélez

Plaza Mayor

María Vélez


Segundo plano

12/11/2021

Hace días, la carta de una madre escrita a la directora de El País hablaba del deseo de su hija por ser segundo violín, en definitiva, por estar en segundo plano. Decía más cosas, entre ellas ponía sobre la mesa que este mundo estaba hecho para quienes quieren ser famosos y sueñan con ser los primeros. No comparto esto último. Más allá del texto viral, con opiniones de todos los tintes, más y menos empolvadas, las líneas sí invitan a reflexionar sobre retos, roles y felicidad. Ni todo el mundo quiere focos ni cualquiera está preparado para estar en primera fila; tampoco para asumir estar en la sombra siempre. Y menos mal.

En esta vida tiene que haber de todo. Porque los líderes, los buenos y los impostores, son felices siéndolo y mejores rodeados de grandes secundarios; porque cualquier ámbito está lleno de segundas espadas de matrícula de honor o mediocres, encantados de representar ese lugar. Y porque llegar lejos quizá tenga más que ver con un todo que con destacar en algo.

Cualquiera de las opciones creo además que es compatible con tener aspiraciones, querer superarse y ser competitivo. ¿Dónde está la meta del éxito? A lo mejor la clave reside en poder elegir y en encontrar el lugar en el que se quiere estar, cosa no tan sencilla. O quizá, en dar la mejor versión de uno mismo, ya sea en la alfombra roja o en la parte de atrás. Puede ser que el éxito y la felicidad tengan que ver con olvidarse de las opiniones del resto. Y en tratar de compararnos menos. Esto sí es sanísimo. Y complejo.

Vivimos en una sociedad demasiado pendiente de la carrera por ser primeros en todo. Tratamos de educar en la excelencia, que está muy bien; en los discursos de superación, muy saludables, pero debemos naturalizar que cada uno -hijos incluidos- tiene su camino sin empeñarnos en que sea sobresaliente, sobre todo cara a la galería. Los segundos planos son igual de satisfactorios e inspiradores. Todo pasa por uno mismo.