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Rodrigo Burgos

Punto Nemo

Rodrigo Burgos


Duda congresual

01/06/2021

En junio de 2019 participé en el evento Iberian MICE Forum, encuentro de referencia de la industria de reuniones y eventos en España y Portugal. Entre los participantes se encontraba Burgos, con el director de la Oficina de Congresos, Javier Peña, a la cabeza. Pude contemplar con orgullo de patria chica, durante los días que duró el programa, cómo su figura y lo que representaba en nombre de nuestra ciudad era muy considerada en todo el sector de organizadores de congresos. El trabajo de este ente se veía desde fuera como el mejor estandarte de promoción de destino que tenemos. Resultaba imprescindible en la captación integral de eventos a la ciudad con el trascendental impacto económico que supone en retorno directo, indirecto y de venta cruzada posterior. Sobre esto último, tengan en cuenta que, como un congresista, que en definitiva se ve abocado a la ciudad por causas profesionales, tenga una buena impresión de lo que el lugar le ofrece, va a planificar volver después en su tiempo de ocio, con familia o amigos, alargando la estancia y gastando más. Precisamente por eso, es Burgos el que puede sufrir con el desmontaje de este organismo. El cambio de paradigma en el turismo congresual puede poner en grave riesgo el trabajo desarrollado durante más de diez años. Por un lado, se suprime una entidad eficiente y exitosa de resultados avalados. Se hace en el momento en el que, tras más de un año de parón por la pandemia, todos los destinos están de nuevo en la rampa de lanzamiento por captar negocio turístico para sus ciudades donde, por cierto, la competencia es leonina. Y, además, puede poner en riesgo el potencial de las sedes singulares, que determinan y diferencian la toma final de la decisión del contratante, en favor de un único espacio que otros competidores también tienen, un palacio de congresos. Me parecen demasiados condicionantes como para no poner, al menos, en tela de juicio la decisión. Veremos cuáles son los próximos pasos, pero se antojan como poco, preocupantes. ¡Suerte, Burgos!