El Rincón de...

José María Vicente


Con mucho cuidado

23/06/2020

Este verano, todos a la provincia. Este va a ser el mensaje que más se va a repetir en Burgos desde todos los flancos. Lo cierto es que por una razón o por otra la provincia va a ser protagonista. Desde luego atractivos de todo tipo no le faltan. Su tamaño, diversidad y belleza le dan opciones para que los urbanitas podamos montar planes diferentes cada fin de semana. Y aquellos que piensen en una semana o dos de vacaciones las posibilidades son enormes. Nos vamos a encontrar con una infraestructura hostelera escasa para dar soporte a tanto turista ocasional, que habrá que resolver con imaginación y paciencia. El objetivo es doble, mejorar el conocimiento de nuestro entorno y dar un empujón a los pequeños negocios.
Pero también habrá que tener muy en cuenta otro asunto. En nuestros pueblos viven personas que también han pasado, como todos, por el calvario del coronavirus y están, también como todos, muy sensibles. En algunos casos van a percibir el desembarco de visitantes con cierto recelo. Algo así como lo que dijo Feijóo de los madrileños en Galicia. Y no crean que andan desencaminados. Sin ir más lejos este fin de semana yo he hecho una caminata por el Camino de Santiago y al llegar a uno de los pueblos más emblemáticos del Camino en la provincia se nos acercó un niño en bicicleta para decirnos que si no éramos de allí debíamos ponernos la mascarilla. Éramos cuatro, acabábamos de pisar el pueblo y estábamos al aire libre. No sé hasta qué punto la iniciativa fue espontánea o, probablemente, vino inducida por algún adulto, pero así fue como ocurrió. Añado que nosotros éramos los únicos paseantes por las calles ya que los diferentes albergues y bares se encontraban todos ellos cerrados. Es una anécdota pero conviene no olvidarnos de que la euforia por salir del encierro para pasar unas horas en un entorno diferente tiene que ser compatible con el respeto. Hay muchos sentimientos todavía a flor de piel y hay que ser muy cuidadosos. No se trata de que en verano los pueblos se llenen de forasteros y que los lugareños se confinen voluntariamente por miedo. Los visitantes debemos no olvidar que ellos no se pueden permitir contagios por escasos que sean ya que carecen de los servicios de apoyo que sí existen en las ciudades.



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