Plaza Mayor

Leticia Ortiz


Un luto cursi

29/05/2020

Cuando los pasos de cebra de muchas ciudades se llenaron de frases supuestamente románticas y trascendentes, sacadas en su mayoría de esa plaga millennial de los poetas de Instagram, deberían haber saltado ya las alarmas. Pero no ocurrió. Tampoco sucedió cuando  tazas, cuadernos, agendas y camisetas aparecieron estampadas con consignas de una autoayuda de andar por casa: «Que tus sueños sean más grandes que tus miedos»; «Hoy me he levantado positivo»; «Hoy empieza todo»... Eran señales claras que, sin embargo, dejamos pasar. 
Aquella moda llegó también a la política, con intervenciones trufadas de citas literarias innecesarias y con argumentación quinceañera con la expresión al borde siempre del llanto. Pese a ello, aún quedaba un rayo de esperanza de que como otras modas pasajera, ésta también quedase relegada al olvido. Pero no ocurrió. Y ahora es tarde, ya no tiene remedio. Sí, la cursilería se ha apoderado de la sociedad y el ejemplo más claro es que ha llegado a uno de los documentos más asépticos y formales de cuantos marcan el día a día del país, el Boletín Oficial del Estado.
Ocurrió en el BOE que oficializaba los 10 días de luto en los que ahora estamos. Algo tan sencillo de anunciar fue utilizado por el Gobierno para colar un larguísimo preámbulo con apariencia de arenga motivacional, cierto trasfondo político y ese tono de cursilería engolada que ya ha ganado la partida. «Porque es bueno que la sociedad que trabaja junta por el bien común pueda manifestar también junta su dolor», reza una de las frases del documento con el que Sánchez nos obliga ahora a homenajear a los fallecidos, sean los que sean, porque eso tampoco está claro. Antes no porque según la estrategia de Iván Redondo, no convenía. Pero ahora sí conviene tapar de negro luto a Marlaska, a Simón y toda la gestión gubernamental. Y aquí andamos. De luto cursi.



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