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Belén Marticorena

Sobreviviendo en la Jungla

Belén Marticorena


Buena cara

16/09/2022

La vuelta al cole está siendo trepidante, tal vez sea porque ya no hay pandemia o incluso porque a cada rato hay una noticia que parece anunciar un cataclismo mundial. Andamos todos como pollos sin cabeza, y en esta ocasión no es solo una frase. La niebla mental que tras la covid ha quedado anclada en nuestro cerebro nos mantiene en un estado de aborregamiento cuanto menos interesante.

Sin embargo, y dado mi carácter alegre y normalmente vivaracho, iniciado el curso la realidad que se ha hecho más consciente en mi día a día ha sido mi mala cara cada mañana al asomarme al espejo y a la rutina diaria. Claro, soy una necia y había pensado que la sonrisa tersa y permanente me la habían colocado estupenda y en plenas condiciones, para toda la vida. La realidad es que la cara se me cae, no es solo una expresión, sino la verdad, llegado este momento -cincuenta y tantos- ya no solo tengo una pereza increíble a enfrentarme cada mañana a la vida, sino que además lo hago con una cara caída, qué horror.

He recordado las conversaciones recurrentes con mis amigas y la multitud de comentarios sobre qué hacerse en la cara, el cuerpo y en todo lo que queda de una, llegadas ciertas edades. Y me parece no solo constructivo, sino muy divertido y creativo. Pienso que tomar la iniciativa y decidirse una primera vez puede ser lo más complicado, junto con saber lo que uno quiere realmente porque igual el problema no es físico sino de vida.

En mi caso no quiero cambiar, sino que es una cuestión de mejorar o tal vez, a estas alturas, conservar lo que todavía tengo, y aunque las técnicas de las que hablamos, así de primeras, parecen tremendas: hilos, pinchazos… es cuestión de animarse, y tal vez esperar porque se avanza mucho y rápido y cada vez los métodos son menos invasivos.

Sé que a muchos les parecerá una estupidez, pero verse bien físicamente llegado cierto kilometraje de la vida casi me parece un derecho. El rollo del bienestar mental es estupendo, pero si además te acompaña el físico es la bomba, obviamente ello no significa ser otra persona, sino ser tú pero con buena cara, o al menos la que tú sientes como buena, para seguir, si te dejan, repartiendo algo de felicidad y alegría a los demás.