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Aurelio Martín

LA COLUMNA

Aurelio Martín

Periodista


Hay pacto a medias

18/10/2021

Puede que algún día se conozcan las claves del porqué ahora los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, hayan alcanzado un acuerdo para renovar el Tribunal Constitucional - en cuyas últimas sentencias que han afectado a decisiones del Gobierno, han triunfado las tesis conservadoras -, el Tribunal de Cuentas, el Defensor del Pueblo y la Agencia de Protección de Datos.  Hay un aspecto positivo, y es que el líder del PP, Pablo Casado, haya lanzado el guante después de que en la misma sesión parlamentaria diera carta de naturaleza a los insultos que recibió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, antes del desfile del Día de la Hispanidad, en presencia de los Reyes, argumentando que era «la voz de la calle». 
No es de recibo que alguien que opta a gobernar, y que es fácil que llegue a ello, blanquee actitudes contra las instituciones democráticas del Estado porque vaya contra otro partido que no es el suyo. Paradójicamente solo ha habido frases gruesas para presidentes socialistas, en el mismo lugar y similar día, porque el popular Mariano Rajoy no las recibió durante su etapa de jefe del Ejecutivo.  
Desde luego es en el Parlamento donde hay que exponer las políticas y las propuestas y nunca recurrir a la queja de que no le levantan el teléfono cuando llama, tanto es así que se produjo un consenso poco menos de 24 horas después de que, como sostienen en su partido, Casado tendiera la mano. Si hay buena fe, y no se trata de una trampa porque no hay que olvidar que ha quedado fuera la renovación del Consejo General del Poder Judicial, o de una insistencia en los avisos por parte de las instituciones europeas, nos encontraríamos ante una posición que esperan muchos ciudadanos deseosos de que los políticos busquen soluciones y dejen de lado los intereses electorales. Puede que solo se trate de un espejismo porque el pan dura poco en casa del pobre, dice el refrán.
Teniendo en cuenta que lo hablado se trasladará a documento oficial en sendas sesiones del Congreso y el Senado, este 25 de octubre, puede que nos encontremos ante una nueva etapa política, aunque la negociación de los Presupuestos Generales del Estado, si se produce con otros grupos parlamentarios que pueden obtener mayores inversiones para sus territorios, en detrimento de otros, regresarán los nubarrones.  
Desde luego, a simple vista, salvo que vayamos conociendo otras claves, la actitud de Pablo Casado le coloca en una posición más centrada y responsable que la que ha venido acostumbrando en la incesante búsqueda del voto de la ultraderecha. Debería de saber que quien apoya a los radicales prefiere siempre lo auténtico, nunca la imitación, y que hay un extraordinario espacio sin cubrir en el centro político que es por el que debería de apostar, pero eso no se consigue maquillándose con aceptar antiguos militantes de Ciudadanos porque los que han quedado en las filas del partido naranja son aquellos que, en su gran mayoría, buscan seguir manteniéndose en las instituciones a las que han llegado y poco valor añadido le van a aportar.  Obras son amores…