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Juan Carlos Pérez Manrique

Estos días azules...

Juan Carlos Pérez Manrique


Sobre la verdad

13/10/2021

El 29 de septiembre tuvo lugar la apertura del presente curso académico para las Universidades de Castilla y León. La lección inaugural, en sesión que este año fue en la Universidad de Salamanca, corrió a cargo de María Ángeles Serrano, catedrática de Bioquímica en la Facultad de Medicina de aquella Universidad. El acontecimiento se celebró en el Paraninfo, el mismo escenario en que hace justo 85 años se celebraba la sesión inaugural de aquel curso y en la que acontecía el calamitoso enfrentamiento Millán Astray/Unamuno del que existe testimonio escrito gracias a las notas manuscritas del en aquellos momentos catedrático de Derecho Civil, I. Serrano, recientemente estudiadas y depositadas en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. Y no sé por qué coincidencias o tal vez porque la materia de la espuma que arrastra la marea del tiempo a veces sea solo eso, memoria, ambos profesores Serrano, el de entonces en 1936 y la de ahora en 2021, están unidos por el parentesco padre e hija.
Como la ciencia enraiza en la búsqueda y en la investigación, la inteligente lección Avances de la Bioquímica y la Biología Molecular y el futuro que seremos, terminaba aludiendo a la necesaria ambición por saber, a la necesaria constancia en la investigación en pro de la verdad. La cita fue para el ilustrado alemán G. E. Lessing (1729-1781) extraída del texto Acerca de la Verdad: no es por la posesión de la verdad sino por la constante investigación en pro de la verdad como se amplían… fuerzas… La posesión hace apático, perezoso y orgulloso. Si Dios tuviera encerrada en su mano derecha toda la verdad y en su izquierda el único impulso que mueve a ella, y me dijera: «¡Elige!», yo caería, aun en el supuesto de que me equivocase siempre y eternamente, en su mano izquierda, y le diría: «¡Dámela, Padre! ¡La verdad pura es únicamente para ti!».
Siento emoción por esas palabras. Y si las traslado del ámbito de la ciencia al de cualquiera de los aspectos de la vida cotidiana, tanta emoción como distancia me producen cuantos tienen incorporado a su vocabulario habitual y permanente expresiones del tipo 'no me temblará el pulso' u 'obviamente' o 'no te equivoques' y toda la retahíla de frases hechas que se utilizan para querer apuntalar una autoridad que no se tiene si se carece de la capacidad de esfuerzo y del talento necesario que la búsqueda de la verdad y del entendimiento (de las cosas y con los demás ) exige cada uno de los días.