Ana Castellanos


Vengan a Merindades

30/10/2020

Había pensando en muchas cosas de las que quejarme, en decir una vez más que estoy harta de oír solo palabras gruesas para combatir una despoblación galopante que ya está aquí y que vacía pueblos y colegios de niños, pero no ver acciones reales que la combatan, sino más bien las contrarias. Había pensado en protestar porque Burgos es la provincia de Castilla y León con más kilómetros de carreteras estrechas. Había pensado... Pero en vista de como avanza este virus que nos atenaza y tal y como se está poniendo el patio, creo que es mejor decirles solo una cosa: Vengan a Merindades a emborracharse de otoño.
Si es cierto lo que dicen los más agoreros y acabamos otra vez todos en casa, aprovechen quien sabe si el último puente en semilibertad, para caminar entre hayas, robles, musgos, aves, esbeltas montañas y paisajes que llenarán su mente y le ayudarán a olvidar esta pesadilla que todos, en mayor o menor medida, estamos padeciendo. Sin menospreciar otras comarcas burgalesas, el otoño en Merindades abruma con sus rojizos, ocres y verdes en los prados efervescentes tras las últimas lluvias y la ausencia de heladas. La naturaleza está este otoño de nuestra parte y no puede ser más impresionante. Senderos señalizados aquí y allá muestran caminos por los que disfrutar al aire libre, lejos de la pandemia. Algunos, como el GR-99 a su paso por Valdivielso llevan incluida en la ruta 15 majestuosas esculturas de Carlos Armiño. No se puede pedir más.
 Tres espacios naturales protegidos esperan al visitante en Ojo Guareña, donde las cuevas de San Bernabé y Palomera siguen abiertas, Monte Santiago y Montes Obarenes-San Zadornil. Y si le gusta la aventura anímese con el nuevo parque Valterria, en Pedrosa de Valdeporres. Pero en cualquier caso, salga a respirar aire libre y naturaleza.



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