LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


Europa aprieta y ahoga

11/10/2020

El Gobierno lleva meses vendiendo que los 140.000 millones de euros de los que dispondría España del Fondo Europeo para la Reconstrucción poco menos que ya nos lo han dado. Incluso ha negado que esos fondos estuvieran condicionados a reforma alguna, ni siquiera a un plan serio para la reducción del déficit. La semana pasada, a bombo y platillo, ante decenas de invitados y al son del Himno a la Alegría, Sánchez presentaba una lista de proyectos que más bien parecía la carta de un niño a los Reyes Magos. Muchas palabras escritas con letras grandísimas, acompañaban el discurso del presidente que, sinceramente, eran más obviedades que objetivos serios para lograr modernizar este país y conseguir que salga del agujero. Diez políticas para transformar la economía cuyo objetivo final es la creación de 800.000 puestos de trabajo en 3 años.

Un día antes, el martes, la vicepresidenta económica y la ministra de Hacienda presentaban el armazón de los Presupuestos y el cuadro macroeconómico. Montero y Calviño avanzaron un gasto desmesurado, como nunca hemos visto, una deuda pública descomunal y unos objetivos de crecimiento y empleo absolutamente increíbles, a pesar de que han sido revisados a la baja. Eso sí, se volvió a decir que la recuperación de la economía ya está en marcha y que los primeros 27.000 millones del fondo europeo se incorporaban a los Presupuestos y que en ningún caso se presentaba un calendario de reducción del agujero de las cuentas públicas, que puede acabar el año por encima de los 100.000 millones de euros.

Sin embargo, el viernes llegó el jarro de agua fría, la realidad pura y dura. Europa decidía no sólo condicionar la entrega de los fondos a reformas estructurales ya fijadas en las recomendaciones de la UE, pensiones, por ejemplo, sino también, y aquí está la novedad, exigir un programa creíble de reducción del déficit público, incorporado a petición de Alemania. Veremos si en los próximos días se presenta ese plan, qué calendario incorpora y si a la UE le parece creíble. Quedamos a la espera.



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