Plaza Mayor

Evaristo Arzalluz


Reagrupamiento de los buenos

21/02/2021

Cuando, a nivel nacional, asistimos al lamentable espectáculo que están ofreciendo la mayoría de nuestros políticos -gestión sectaria de la pandemia, casos de corrupción a izquierda y derecha, elecciones catalanas- uno se plantea si no habrá llegado el momento de hacer algo.
Cuando, además, eso tiene consecuencias a nivel local porque aquí siguen sin llegar los recursos que tendrían que haber llegado hace años, porque los políticos no los distribuyen en función de su origen -PIB generado vs. inversiones, justicia distributiva se llama-, ya no hay ninguna duda.
¿Qué hacer? Presionar y, si no hay reacción, sustituirlos.
¿Cómo? Agrupando a las personas buenas. 
¿Quiénes son? Aquellas que anteponen el bien común al propio, las que sirven a su tierra y a su gente por encima de su interés personal, dejando al margen la ideología, la obediencia a consignas partidistas. Si no estuvieran dispuestas a eso no son buenas, porque no tienen conciencia: la han vendido. 
Caben todos: el intelectual y el humilde, el empresario y el asalariado, el joven y el anciano. Basta que tengan rectitud de intención, y eso no depende del dinero, ni de la inteligencia. En eso nacemos todos en igualdad de condiciones.
¿Para qué? Para conseguir que esta nuestra tierra -ninguneada por unos, ignorada por otros- reciba lo que necesita y lo que merece, que a la sazón son cinco cosas: A-11, Internet en los pueblos, tren Directo, campus universitario y FP.
¿Les parece raro? Lo acaban de hacer a nivel nacional en Italia; lo hicieron a nivel local en Teruel; y lo hicieron hace 2.500 años los griegos, inventores de la democracia (gobierno del pueblo). Le llamaron aristocracia (gobierno de los mejores).
Las consecuencias socioeconómicas de la pandemia se ciernen sobre nosotros y no pueden encontrarnos en esta situación de indefensión. 



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