LA OTRA MIRADA

Ilia Galán

Poeta y filósofo


Analfabetos morales

14/05/2020

«¡Juventud, divino tesoro!»- Dijo el anciano irónico. Cambiaría casi cualquiera de aquellos cuerpos por el suyo; las dolencias, sobre todo... Pero no su mente, tantas veces demente. También él había sido joven y aun adolescente, de algunas estupideces cometidas se acordaba no poco... Pero es que no eran tan atrevidos, tan descarados e inmorales como estos que ahora desde el balcón divisaba. El país se había encerrado por la «peste» y ahora que empezaban a salir estos jovenazos no respetaban, ya hartos de confinamientos o prisión domiciliaria, ni las placas policiales ni las canas. Ahí estaban con las botellas en el parque, abrazándose, pasándose la cerveza de morro a morro...
El mismo estado policial que hemos sufrido en grado extremo, recortando temporalmente nuestros derechos, y que seguimos sufriendo, no alcanza a controlarlo todo si se desmandan todos. Jóvenes propensos a saltarse las normas, a romper los moldes tal vez requieran mayores controles... Voltaire entendió que la moral ha de llevarla cada uno en su corazón, por eso defendía la difusión de la creencia en Dios pues cuando uno de nadie es vigilado tiene la mirada divina clavada en su interior. Mirando a Dios o bien diciendo adiós a la religión parece evidente que hemos ido sufriendo en las últimas décadas un derrumbe de no pocos valores en las nuevas generaciones. Muchas familias se han desentendido de la educación y dejaron a sus mimadas criaturas en las fauces de la televisión, del móvil o de las redes en que se enredan y desordenan dentro del ordenador. La religión se difuminó y la ética que estudian en las escuelas no ha sido suficiente para tejer unos valores morales fuertes. Cada uno a lo suyo, a divertirse mientras vive... -«Como somos jóvenes el contagio poco puede afectarnos...» -«¿Y lo que puede afectar a unos y a otros si tú se lo pegas a tus padres, a tus abuelos?».
¿Quién no se cansa de estar encerrado? ¿Medidas excesivas? ¿Por unos pocos que pueden ser gravemente afectados hemos de encerrar a todos? ¿No sería mejor encerrar a quienes el virus resulta gravemente nocivo, a los ancianos, a los asmáticos -como quien estas líneas escribe-? Y libertad para los otros... ¿Acaso los hospitales ya no están saturados? Pero, ¿no podríamos mejor cuidarnos un poco ahora que ya estamos saliendo de estos siniestros e invisibles brazos? Manifestaciones en varios países estallan con colores opuestos de quejosos, sus libertades reclamando... Habrá que buscar un punto si no medio sí adecuado para no cortar las alas a quien volar quiere pero que su vuelo no dañe a quienes en tierra permanecen. «Es pesado esperar y el hartazgo general y popular empieza a despertar, pero si no queremos que vuelva esto hacia atrás y volver a empezar con el mal habrá que cuidarse un poco»- dijo el anciano.



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