DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Pues va a ser nada

19/03/2021

Los precipitados acontecimientos políticos de la última semana parecen indicar que finalmente Inés Arrimadas obtendrá la nada en su apuesta ambiciosa por el todo. Seguramente no tenía otra posibilidad para enmendar sus continuos errores de estrategia desde que sucediera a Albert Rivera. Apostó, en referencia al anterior título de esta columna, al todo o nada, en un intento vano por desmarcase definitivamente del PP en busca de un espacio propio, más centrado e incontaminado por la derecha. Entregar gobiernos regionales al PSOE, allí donde su primera opción había sido caer en brazos del PP, se antojaba una fórmula fácil y sobre todo contundente. El golpe de mano habría de tener réplicas inmediatas en Madrid y previsiblemente en Castilla y León. La tormenta perfecta. Lo que sin duda no se esperaba la menguada lideresa de Ciudadanos es que el enemigo lo tenía en casa. Unos simplemente se vendieron a buen postor. Otros huyen ahora al presentir el naufragio. El diputado naranja de la Asamblea madrileña, Sergio Brabezo, ha dado portazo al partido confirmando presiones de Inés Arrimadas para apoyar una moción de censura contra Isabel Díaz Ayuso.
En Castilla y León cabe la sospecha de que la misma operación de derribo contra el PP estuviera ya cerrada con el PSOE. Francisco Igea negó esta posibilidad inmediatamente en una comparecencia conjunta con el presidente Mañueco, pero existe la duda de si el vicepresidente representa algo más que a sí mismo en la actualidad, tras quedar excluido de la dirección nacional del partido en la reciente ampliación de su llamado «núcleo duro». La precipitación de los acontecimientos ha evitado que transcienda si el pacto llegó a gestarse o si hubo aborto in extremis.
La fallida operación para el cambio ha puesto en evidencia un problema mucho más grave para cualquier organización: Ciudadanos no ha fraguado con una militancia fiel, comprometida con un proyecto más allá de intereses exclusivamente personales. Muchos, que deberían de dar ejemplo de resistencia en estos momentos de tribulación, han optado por venderse a mejor postor o simplemente abandonan el barco en un sálvese quien pueda vergonzoso. Por su falta de principios les conoceréis.



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