Diez Mil Preguntas

Salvador de Foronda


Entre economía y mentira

15/10/2020

En una sociedad política moderna como es España, donde la ciudadanía es la parte más importante de cualquier nación, se debería rechazar la mentira política y penalizar a sus autores. La mentira en la frase le gusta a todo político, puesto que le arrastra a un titular, y a unos votos robados al contrincante. Pero en un contexto económico es mucho más que una simple expresión. Tiene trascendencia y puede suponer un cambio en las variables económicas que pueden dar lugar a un cambio de tendencia en la bolsa; variaciones en el comercio exterior; en los sistemas financieros o tal vez en algún proyecto empresarial dentro o fuera de nuestras fronteras.
Lo relevante de la mentira nunca es el contenido, sino la intencionalidad política del que miente. No se oponen a la verdad, tan solo busca separar lo que dice de lo que piensa y así transcurre la vida política. Con lo cual su percepción de la economía es nula. Tal vez no es real viendo el destino de los fondos europeos, dirigidos a la transición ecológica, digitalización, cohesión territorial e igualdad de género. Los destinan a una parte de la economía que, siendo importante, no puede considerase de primera necesidad. Se busca una economía de elite dirigida por ellos y fiel a sus principios partidistas, antes que dar prioridad y sentido económico a aquellos sectores que aún no se han levantado. 
Volvemos a hacer vaticinios sobre la creación de puestos de trabajo, Felipe González habló de crear 800.000 puestos en su primera legislatura y Rodríguez Zapatero de un millón en el 2010 a través de las energías renovables. No se cumplió ninguna de las dos y ahora Pedro Sánchez nos promete 800.000. Con recuperar los ERTE, que coinciden con esa cifra, me vale. En una economía lastrada por la crisis es difícil asumir un aumento del gasto del 53%, 200.000 mil millones de euros, con una deuda de 1,3 billones de euros y un déficit acumulado, desde el 2008 de un billón de euros. El Gobierno es incapaz de darnos algo sin despojarnos de algo más, lo dijo Henry Hazlitt. Lo peor no es cometer un error en las cuentas, sino justificarlo sin convencer. 
La vida seguirá transcurriendo dentro de una nube espesa, incierta y atenazante. Un desafío o tal vez un reto a un nuevo mundo sin precedentes y que está desarrollando una nueva historia económica y social en una España desconocida.