Plaza Mayor

Guillermo Arce


¿Teletrabajo?

15/10/2020

«No creo que la masificación del teletrabajo sea ni productiva, ni creativa, ni que pueda sobrevivir con esta masificación durante mucho tiempo». Lo decía en estas mismas páginas el CEO del Grupo Antolín, Jesús Pascual, horas antes de que entrase en vigor la Ley del Trabajo a Distancia. No se siente confortable, aseguraba, teniendo en casa trabajando a 300 de los 700 trabajadores de la sede central de la multinacional en Villafría, aunque lo comprendía ante la actual situación sanitaria. Y no es el único. Otro alto ejecutivo de una de las primeras multinacionales de la ciudad contemplaba con cierta desolación ante este periodista cómo estaba solo en su despacho y en todo lo largo y ancho de la planta noble de una empresa con más de 3.000 empleados. «Nuestro trabajo se nutre del equipo, de las discusiones cara a cara, de las charlas ante una pizarra o un café, esto no es bueno para producir y crear ideas». «Hay errores y disfunciones que no se producían antes, fallas de coordinación y algunos se nos pierden...», reflexionaba otro director ante la cuestión, reconociendo, eso sí, que hay gente muy flexible y que se adapta perfectamente a cualquier circunstancia. «La pena es que todos no son así».     
Vistas estas reflexiones a vuelapluma, parece claro que si los jefes no ven el teletrabajo después de 7 meses de pandemia, los empleados no van a teletrabajar todo lo que esperaban cuando todo esto pase. Y se pregunta uno que si la empresa privada no lo quiere y su aplicación será siempre voluntaria (como dice la norma), a qué tantas alabanzas al consenso logrado a bombo y platillo en torno a una ley aprobada en plena anormalidad laboral y que al menos una de las partes sabe que no va a aplicar en toda su extensión. Por de pronto, quedan muchos meses de teletrabajo obligado, tiempo suficiente para testar una fórmula que plasmada sobre el papel queda muy bonita. Ya veremos en la realidad...