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Vladimir V. Laredo

Petisoperías

Vladimir V. Laredo


Con un solo gesto

25/11/2022

Soy fiel oyente del podcast de improvisación en clave de humor Nadie Sabe Nada, coideado y copresentado por Andreu Buenafuente y Berto Romero. En él hay una sección en la que cuentan anécdotas que les han sucedido en su vida, llamada Vivécdotas. Les cuento esto porque me voy a liar la manta a la cabeza y les voy a contar una vivécdota propia.

Ya les comenté que yo era de esas personas que procuran separar plásticos, metal, papeles y cartón del resto de residuos que se generan en mi casa, y lo hago así porque me parece lo correcto. El caso es que, cada cierto tiempo, bajo una bolsa a los diferentes contenedores que, ahora ya nuevos y casi para nada pintarrajeados por simpáticos grafiteros, hay por la ciudad a tal efecto. Cuando la deposito en su interior, me voy, moderadamente feliz y proverbialmente contento por mi pequeña contribución al cuidado de nuestro planeta azul. Además, me gusta cuando veo a otros hacerlo, porque me genera una especie de hermandad instantánea. Tú reciclas. Yo reciclo.

Nosotros, en un sentido amplio y casi familiar, reciclamos.

Por eso, cuando iba yo un día, muy de madrugada y muy tempranero por mi barrio, me llenó de orgullo y satisfacción ver a un señor, mayor, de otra generación, de una edad que podría muy bien ser mi padre, acercarse, con tres bolsas, a la isla de contenedores más cercana a mi portal. Estaban perfectamente diferenciadas: una bolsa era de plásticos, otra de papeles y cartones y otra de residuos no reciclables en general. Así, el buen hombre se acercó a los contenedores y, dando muestra de lo que un ser humano concienciado puede hacer, tiró sin pestañear las tres bolsas en el mismo contenedor, en el de la basura sin más. Y no se fumó un puro, pero muy bien podría haberlo hecho. Estuve a punto de recriminarle semejante hazaña, pero me dejó tan circunspecto que no supe ni qué decir.

Con todo, lo más maravilloso de todo fue cuando empecé a pensar que, en casa de aquel buen hombre, alguien se dedica a separar los residuos con mimo y atención, y estará feliz de hacerlo y colaborar, sin sospechar por un segundo que, desde la puerta de su casa hasta los contenedores, todo ese esfuerzo se va al traste. Con un solo gesto.

 @VladimirConV