LA LÍNEA GRIS

Javier Santamarina


Falso culpable

02/10/2020

La tristeza nos embarga cuando vemos el odio que algunos ciudadanos tienen a sus semejantes. Estimular esas pasiones es un acto irresponsable, pues impide un análisis sereno de los problemas reales y provoca un daño desproporcionado a personas inocentes. El otro día un sujeto disparó a quemarropa a dos policías que estaban en su coche patrulla tranquilamente en Los Ángeles. Sorprendentemente no murieron y fueron enviados a un hospital para salvar sus vidas. A las afueras había una multitud gritando cánticos deseando que se murieran.

En Oregón, activistas intentaron encerrar a la policía en un edificio público para que murieran quemados en un incendio provocado. Nunca ha sido fácil ser agente del orden en Estados Unidos, pero ahora exige una vocación impresionante. La izquierda radical está marcando la agenda del Partido Demócrata y demanda a los jefes de policía negros que dimitan y acepten reducciones presupuestarias para acabar con esa repulsiva institución.

Hay que estar muy desorientado para creer que las fuerzas de orden son los causantes de los problemas de la comunidad negra. Hay que ser ingenuo para pensar que sustituir la palabra negro o de color por afroamericano iba a cambiar algo. Es perverso argumentar que la legislación penal al perseguir el delito condena al ostracismo a los negros. Es absurdo defender que las cuotas de acceso, la discriminación positiva, es la solución a los problemas raciales; solo va magnificarlos. ¿O es que tiene que haber tantos policías negros como porcentaje de población en las cárceles? Sería más adecuado resaltar que las grandes víctimas de la violencia en la comunidad afroamericana son los propios negros. Sus barrios han visto una retirada masiva de las fuerzas del orden porque no saben qué hacer ante un posible delito; según los radicales, nada.

Ser negro no es fácil en Estados Unidos pero no por el racismo, sino porque en demasiados casos no conoces a tu padre (ya sea por desconocimiento de la madre o porque está en la cárcel). Las alternativas a la pobreza son el deporte, el ejército o la criminalidad si eres hombre. No hay una salida fácil porque requiere esfuerzo personal y tiempo.

Cuando uno observa el video publicitario de Joe Biden, dedicando la mitad del tiempo a poner imágenes de Donald Trump para explicar su mensaje, algo falla. Los demócratas han renunciado a la libertad. Los soviéticos lo intentaron durante 70 años y solo han conseguido quedarse con Vladimir Putin.