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José Ramón Remacha

El mirador diplomático

José Ramón Remacha


El paso del Estrecho

30/07/2021

Todos los veranos se ponía en marcha una operación logística para el paso del Estrecho de muchos emigrantes marroquíes. Lo notábamos en el intenso tráfico de las autopistas. Las cifras estimadas son de tres millones de pasajes y unos 800.000 vehículos a transportar. Posiblemente se quedan cortas. Se trataba de evitar atascos y concentración de personal a la hora de embarcar. Y, a pesar de cierta coordinación entre autoridades de ambas orillas, se producían colas y atascos.

Este año, Marruecos ha decidido que la pandemia de covid-19 obliga a suspender la comunicación marítima con puertos españoles. Además, las fronteras en Ceuta y Melilla permanecen cerradas por lo que tampoco es posible el acceso por esos puertos. Realmente en la motivación de esas restricciones tiene mayor peso específico la crisis en las relaciones hispano-marroquíes por el tema del Sahara.

Varias rutas alternativas han surgido ante esta situación. Desde Portugal se ha convenido un servicio de ferry entre Portimao y Tánger con un trayecto de unas 7 horas. Desde Francia el enlace desde Sète ha sido reforzado con otro desde Marsella. También desde Italia pueden los migrantes marroquíes llegar a Tánger embarcando en Génova. Todos estos trayectos dependen del necesario concierto con Marruecos y al ser más largos resultan más caros. Por eso se ha suspendido el regreso desde Portimao. Las comunicaciones aéreas se mantienen, pero el migrante marroquí tiene que pagar más. Por todo ello ha surgido la picaresca y ha sido descubierta por la Guardia Civil del Mar entre los puertos de Ceuta y Gibraltar. Aprovechando la corta distancia entre ambos puertos y la situación de ‘paso fluido’, casi endémica de la frontera de España con Gibraltar, se había inventado una comunicación marítima de interés comercial, pero clandestina.

Está claro que el primer perjudicado de la situación creada está siendo el colectivo marroquí directamente afectado, que acostumbra volver a su tierra una vez al año con presentes y novedades, sembrando el efecto reclamo. 

En España, el perjuicio económico mayor afecta a las navieras españolas que cubren el enlace entre las dos orillas del Estrecho desde Algeciras, Málaga y Tarifa. Trabajando día noche conseguían un servicio muy lucrativo que de momento se pierde al suspenderse la Operación Paso del Estrecho.