Plaza Mayor

Fernando Trespaderne


Colegios abiertos y ahora el resto

10/09/2020

Confieso que a pesar de no tener hijos en edad escolar la apertura de los colegios ha sido un gran alivio porque comenzaba a estar harto de tanta información sobre la vuelta a las aulas, protocolos de seguridad y quejas de todo tipo, tanto de profesores como de padres, sobre la falta de previsión. Seis meses después de su cierre, los colegios vuelven a abrir sus puertas y todos regresamos, incluidos los que no son padres, a la normalidad, aunque es más que previsible que no tarden el saltar noticias en los centros que nos alteren de nuevo.
La reapertura de los colegios era un paso más que necesario para recuperar el ritmo que como sociedad hemos perdido porque ni tan siquiera el verano nos ha dado un respiro, aunque son necesarios algunos más, como por ejemplo recuperar la asistencia médica presencial. Si los colegios están ya llenos de escolares no alcanzo a entender porqué los centros de salud todavía siguen semi-vacíos y las consultas se atienden por teléfono. No creo que un centro de salud o un consultorio médico rural sean muchos más peligrosos que unas aulas o que un profesor esté mejor equipado que un sanitario para hacer frente a la covid. Y lo mismo sirve para otros servicios públicos que todavía siguen funcionando a medio gas sin ofrecer la atención que merecen unos usuarios que sí han recuperado, porque no les queda otra, la casi normalidad.
La vuelta al cole ha sido una prueba de fuego para todos y marca el camino a seguir en otros servicios públicos, a pesar de los sobresaltos a los que a buen seguro estaremos sometidos en las próximas semanas y que despertarán de nuevo las quejas. 
De momento no nos queda otra que aprender a convivir con un virus que se ha adueñado de una buena parte de nuestras vidas y al que hay que seguir teniendo mucho respeto, pero sin que nos marque el paso. Tenemos que comenzar a ir por delante de él, algo que hasta ahora no hemos logrado, aunque la reapertura de los colegios es un paso muy importante y los más pequeños, con sus mascarillas y comportamiento, nos han dado un ejemplo a los adultos.