El Rincón de...

José María Vicente


Puertas

16/02/2021

Parece que se anima el cotarro. El asunto de las puertas de la Catedral está de moda. Me dicen que los teléfonos y las redes sociales echan humo. ¡Bienvenida sea la polémica, aunque sea casi a toro pasado! Cabe suponer que los promotores del manifiesto hecho público estos días se han tomado el tiempo necesario para reflexionar y exponer sus razones. Desde que el tema de las puertas de Antonio López saltó a la opinión pública, al principio del verano pasado, han pasado ocho meses y es ahora cuando una parte de la sociedad burgalesa se da por aludida y salta a la arena para manifestar su disconformidad cuando el encargo está en plena fase de ejecución. No acreditan mucha agilidad. Pero dejemos eso y vayamos a las razones expuestas en el manifiesto. Comprendo que cuestionar a un artista tan reconocido como Antonio López es un ejercicio arriesgado pero no lo es tanto criticar su propuesta. Figuras desproporcionadas que suponen ‘un atropello’ con el estilo reinante en la facha principal de la Catedral. Para gustos están los colores. Nada que decir al respecto. Otro flanco de ataque lo configura la supuesta reversibilidad del proyecto algo que los autores del manifiesto vinculan a una debilidad del mismo. A mí me parece una fortaleza. En Burgos hay muchas intervenciones que lamentablemente ya no podemos revertir. Pero lo más interesante, a mi modo de ver, es la ausencia de una alternativa. O para ser más exactos la alternativa es la no alternativa. Es decir, que las actuales puertas no se toquen. Cumplen perfectamente su función de cerrar y abrir y su diseño es acorde con el resto de la fachada. Se me antoja un poco inmovilista.
Tampoco les parece bien el coste del encargo a Antonio López. Lo consideran caro y sugieren dedicar ese dinero a otras obras, en su opinión, más necesarias del templo o, incluso, a fines sociales. Un poco atrevido considerando que el dinero procede de aportaciones privadas. 
Yo doy crédito al Cabildo cuando toma conciencia de la escasa calidad artística de las puertas actuales y decide dar un paso para dejar en la Catedral algo importante en su ochocientos aniversario. Ahora sólo toca esperar a que se pronuncie quien tiene la competencia para dar su autorización administrativa de la adecuación o no de la propuesta a la importancia del edificio.