Plaza Mayor

Ana Isabel Angulo


Urge una respuesta del CSD

26/08/2020

Todas las voces reclaman un retorno a las aulas igualitario en España; sin distinciones por comunidades ni territorios. Quizás mañana se pongan de acuerdo, lo fijen y el inicio del curso escolar no se presente muy truculento. Son buenos deseos pero sin mucha convicción. Idéntico pensamiento tengo con las competiciones deportivas, tanto profesionales como aficionadas. Los beneficios de la práctica deportiva son los mismos que antes de la pandemia. La marca España necesita ahora más que nunca de un impulso y el deporte siempre ha sido un sólido aliado. La necesidad de volver a competir en todas las disciplinas es urgente, aunque los presagios no son muy positivos. La pandemia está marcando nuestras vidas; meses de angustia y muerte no pueden quedar en el vacío. Dicen que estamos condenados a convivir con este virus y que debemos aprender a hacerlo. Nadie asegura que sea fácil pero la desolación de los meses pasados debe tener su fruto y nuestra obligación es dar pasos seguros hacia una nueva vida, teniendo muy presente el contagio y sus dramáticas consecuencias.
Dentro de esta nueva normalidad debe estar el deporte; parte esencial en muchas vidas. No solo por los profesionales sino también por los miles de practicantes aficionados; por la ilusión que desprende; por los valores que transmite y, también por la necesidad de tener una válvula de escape.
Las ligas profesionales -las que mueven millones de euros- están ‘conviviendo’ con el coronavirus; con problemas y dificultades, pero compitiendo. Son el ejemplo a seguir para el resto y cuanto antes empiecen antes recuperaremos algo de la añorada normalidad. Pero para hacerlo deben tener una regla clara. Al igual que existen unas bases de competición deben tener un protocolo sanitario y jurídico, que posibilite que todos compitan en las mismas condiciones. El Consejo Superior de Deportes está obligado a consensuar con las Federaciones Nacionales de todos los deportes un protocolo sanitario global y una norma jurídica que ampare a todos los clubes y a dotarles de un presupuesto que facilite la aplicación de las reglas sanitarias. La respuesta debe ser urgente pues llevamos más de un mes de retraso.