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José María Chomón

Bailando bajo el diluvio

José María Chomón


Fede

15/07/2021

A cinco días del octavo centenario de nuestra Catedral podríamos ensalzar nuestro símbolo más universal y escribir sobre su historia o sobre las actividades para tan importante evento, eso sí, con una programación, según reconoció el propio alcalde en Radio Castilla, un poco «elitista». También a dos días del congreso provincial del PP podríamos explicar lo que significa hacer que se cambia algo para que casi nada cambie, porque, créanme, todo seguirá PPigual o PParecido. También podríamos bailar bajo el diluvio con una loa sobre el nuevo presidente del Senado; o desternillarnos por el tsunami que Sánchez ha provocado con su crisis de Gobierno; o incluso podríamos referirnos al affaire de aguas, que uno no sabe muy bien cómo todavía no está en manos del juzgado.
Pero, si me permiten, vamos a dedicar esta columna a alguien más importante. Nuestro protagonista, Federico Vélez, más conocido como Fede, recibió el pasado domingo la Tizona como reconocimiento de la Asociación Vivar, cuna del Cid. Fede es un tipo muy distinto del legendario Campeador, aunque coinciden en el aprecio, cariño y reconocimiento de buena parte de la sociedad burgalesa y se parecen, eso sí, cada uno a su manera, en su perfil batallador. El Cid era un guerrero profesional, y Fede un profesional de la fotografía sencillo, que luce una perenne sonrisa. El Cid, según dicen los estudiosos, fue de armas tomar, un hombre de carácter, aguerrido y, como buen batallador, agresivo. Fede, por el contrario, es un tipo pacífico, menudo, inquieto y algo nervioso; y como buen batallador persigue su objetivo hasta conseguir una instantánea que inmortalice un pequeño momento de una pequeña historia. El Cid tuvo la espada como arma, y Fede, continuador de una saga familiar de fotógrafos, dispone de un arsenal de cámaras que le ayudaron a conseguir el premio Cossío a la trayectoria profesional. El Cid fue un exiliado al que rindieron honores de héroe después de muerto. Fede, sin ser un héroe a la vieja usanza, es un insigne burgalés que sigue disfrutando de la vida y al que sus vecinos de Vivar le han rendido un tributo muy merecido.