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Fernando González Urbaneja

Cartas desde 44 leguas

Fernando González Urbaneja


Regalo de cumple: 400 euros

12/10/2021

Cuando España disfrutó de déficit cero y deuda reducida (por debajo del 60% del PIB), con Zapatero como presidente, se abrió una ronda de cheques a grupos determinados de personas que señalaban una política social. Por ejemplo, el cheque bebé que trataba de estimular la natalidad, identificada como uno de los problemas de futuro de la sociedad española. Aquello duró lo que tardó la crisis de deuda en irrumpir en escena provocando la suspensión de los repartos de cheques. Aquello duró poco por lo que no se puede conocer una evaluación del desempeño. Hay razones para concluir que se trató de una ocurrencia sin consecuencias efectivas; la baja natalidad no sufrió cambio alguno. Para sustentar políticas natalistas efectivas (hay ejemplos en otros países europeos) se requieren políticas más complejas, más meditadas y más consistentes. 

El reparto de cheques justificado con nobles objetivos puede quedarse en nada si carece de una estrategia menos ocurrente y más meditada. Pedro Sánchez ha caído en la tentación de los cheques como Zapatero lo hizo en su día. Definido como problema el retraso en la emancipación de los jóvenes el presidente del gobierno ha decidido abordarlo con sendos cheques para estimular el alquiler de viviendas y para celebrar la edad de la emancipación legal con 400€ de regalo de cumpleaños que debe destinarse a cultura. 

¿Cómo oponerse a tan respetables objetivos? Emancipación, cultura, dignidad… y todo ello a cambio de nada, por la mera condición de ser joven. El tufo electoralista es inevitable y compatible con la sensación fundada de que estos cheques no servirán para emancipar ni para nada semejante. Se cumple el viejo axioma de que gobernar es gastar y tomar decisiones de gasto sin evaluación del resultado es propio de líderes muy seguros de sí mismos. 

No importa tanto que se critique la medida cuanto que se hable de ella, a unos les gustará mucho o no tanto en función de simpatías ideológicas o personales, pero no dispondremos de una explicación razonada sobre los efectos del reparto.