María Albilla


Estos son mis principios y si no le gustan...

07/01/2021

Pues ya lo sabe: tengo otros. Y esto parece más que aplicable a la política actual, pese a que quien popularizó la expresión fuera un cómico, un genio del humor, sí, pero un cómico al fin y al cabo, como fue Groucho Marx.

La risa me dio el último día del año pasado cuando un rato antes de comernos las uvas para dejar atrás el aciago 2020 sonaron las alertas en el móvil que decían que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, dejaría su Cartera para ser el candidato del PSC en las elecciones catalanas del 14-F. No daba crédito a una maniobra política del Gobierno que me dejó cierta sensación de abandono. No alcanzo a comprender que en plena pandemia y a la espera de unos terroríficos datos de la tercera ola, el máximo gestor de esta crisis abandone el barco. En realidad sí lo entiendo. Claro que lo entiendo. La prioridad de los políticos muy pocas veces son los ciudadanos. Su mirada suele ser cortoplacista y está puesta más en los réditos electorales que en el bien común y he aquí el retrato de esta teoría.

Comprendo que este último año ha sido durísimo para Illa, un político que llegó a un Ministerio fácil y que se topó con una de las peores crisis de las últimas décadas, pero también está siendo un año terrible para millones de personas que están agotadas y no tienen plan de fuga. Por eso no comprendo que ahora se preste a volver al PSC para sacar rédito político de su imagen, que desde hace un año lleva apareciendo a diario en los medios y lo va a seguir haciendo, según ha dicho, -aunque vaya usted a saber lo que pasa en este mes-, hasta que arranque la campaña. 

No señores, no. El fin no siempre justifica los medios y la política, en cualquiera de sus ámbitos, no siempre debería ser maquiavélica. Alguna vez debería pensar en nosotros, en los ciudadanos, y en nuestro porvenir.