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Esther Alonso

Ser o Tener

Esther Alonso


Verdad

04/05/2022

Uno de los entrecomillados de la última entrevista que me he leído de principio a fin, me ha dejado tanto poso que he tenido que traerlo hasta aquí, para liberarme un poco de su carga: «La gente ya no quiere verdades».
Se trata de una reflexión de uno de los pintores más relevantes de Latinoamérica, Sergio Hernández, realizada a lo largo de su interesante conversación con el autor de la entrevista, que me revolotea el alma desde que la leí y que, como profesional de la información y la comunicación, me ha dejado contrariada, porque de estar de acuerdo con ella, todo mi mundo cambiaría su sentido.

Aunque aún no lo he decidido (el asumir o no tal afirmación) sí que considero que la relación de la sociedad con la verdad ha cambiado, y no me refiero a la posverdad, esa mentira emotiva que manipula a quien no quiere informarse a través de datos objetivos y solo busca reforzar sus opiniones personales, sino a ese pasotismo respecto a la mentira… Vamos, saber que no nos están diciendo la verdad, y que nos dé igual. 

Es cierto que las herramientas de las tecnologías de la información y la comunicación hacen ahora más fácil que nunca la mentira, pero no es menos cierto que esas mismas herramientas también nos pueden ayudar a descubrir la verdad, pero mi duda se refiere a si estamos dispuestos o no a hacer ese esfuerzo, a complicarnos la vida por denunciar a quien le pone a la mentira una piel de cordero, y a no disculpar al mentiroso, aunque nos lleve más tiempo que hacerlo.

La caída de Pablo Casado como líder del Partido Popular sería seguramente un buen episodio para estudiar todo lo que me estoy refiriendo: el análisis de lo que pasó exactamente y la reacción de las diferentes piezas del puzle del propio partido, las de los adversarios políticos y, sobre todo, la de la opinión pública, a la que, a pesar de la aparente vuelta al orden establecido dentro del PP, no le ha quedado claro quiénes eran exactamente los que mentían y los que consentían las mentiras, y quiénes los que decían la verdad y la defendían. Aunque para mí, el principal objeto de este hipotético estudio debería centrarse en si, finalmente, el saberlo o no ha importado a alguien en algún momento.

ARCHIVADO EN: Tecnología, Pablo Casado, PP