Plaza Mayor

Belén Delgado


¿Hay alguien más?

04/10/2020

El gran humorista Eugenio era capaz de reflejar en un chiste, con su habitual cara de palo, toneladas de filosofía, de esas que otros necesitan 500 sesudas páginas en un mamotreto solo apto para culturetas. En uno de mis favoritos cuenta la historia de un hombre que sufre un accidente y se queda colgado de una rama en el precipicio. Reclama ayuda a gritos y solo le responde una voz que llega del cielo, como una revelación, y que le anuncia que se suelte de la rama y que un coro de ángeles le depositará amorosamente con los pies en el suelo. Sano y salvo. El hombre escucha atento y, cuando la voz calla, pregunta a gritos: ‘Vale pero ¿hay alguien más?’ La misma pregunta que llevo tiempo haciéndome ante la respuesta colectiva que estamos dando ante la realidad que nos tiene enmudecidos y angustiados en el sobrevivir de cada día. El humor de Eugenio como forma de entender la realidad. O el cine. En ‘Casablanca’, Ingrid Bergman le dice a Humphrey Bogart, «el mundo se cae a pedazos y nosotros nos enamoramos».

Vivimos tiempos que invitan a buscar formas de evasión como un asidero para no caer en la total desesperanza ante lo que tenemos encima. Depositar la mente, el alma, en algo que nos haga huir de la cruda realidad. Se multiplica el consumo de pantallas digitales, esas que nos iban a conectar a todos con todos y que solo están profundizando en nuestro aislamiento personal.

Pero cuando se apaga la pantalla, se enciende otra vez la realidad. Y aunque la vida colectiva es la suma de esfuerzos individuales, encararla y superar los problemas globales exige algo más que la entrega de ángeles con bata verde en los pasillos de los hospitales o militares dispuestos a fumigar cada loseta de los geriátricos. Hace falta que alguien se siente en el despacho oval (en cada sociedad hay un despacho oval) y piense en todos y para todos. Pero luego levantas las vista y ves el gallinero patrio, la nimiedad de los tutores de la Revolución francesa (Igualdad, Libertad, Fraternidad), la zafiedad en la que ha caído Estados Unidos, principal exportador de democracia del siglo XX, o la vuelta al trileo mercantil de los ingleses. Por no hablar de la nueva ‘diplomacia del arsénico’ rusa...

Y regresas a Eugenio que, al menos, te arranca una sonrisa para borrar tanta hiel.