Plaza Mayor

Ana Isabel Angulo


El mundo rural no es digital

12/06/2020

Este año pasará a la historia como el del coronavirus y el pasado fue el de la España Vaciada. Desconozco cómo se superará esta pandemia ni cuándo nos recuperaremos de sus fatídicas consecuencias, pero estoy segura de que no olvidaremos los miles de muertos, a pesar de no conocer los millones de dramas íntimos y personales en los hogares españoles. 
El coronavirus permanecerá siempre en nuestras vidas y en nuestra memoria; habrá un antes y un después. Algo que no ha pasada con la España Vaciada; continúa varada en el antes y sin visos de solución.
No se ha hecho absolutamente nada. Los pueblos siguen sufriendo la merma de su población; sus habitantes son testigos del progresivo cierre de puertas y del doloroso deterioro de sus edificios, hasta de los más emblemáticos. Una situación que estuvo en boca de todos para después pasar al olvido. Fue flor de un día y ha vuelto a florecer con el confinamiento.
Estos tres meses han puesto de relieve las enormes diferencias entre los pueblos y las ciudades y especialmente la brecha digital. Sin servicios y sin conectividad se antoja muy difícil que los escolares pudieran seguir el curso online y que los trabajadores tuvieran la opción del teletrabajo. No han tenido las mismas oportunidades que los de la capital.
El universo digital parece estar vetado para el mundo rural. Y en ocasiones hasta el analógico, pues una tormenta -como las de este mes de junio- y se quedan sin televisión y sin teléfono. Hay que subir a un cotarro para poder comunicarse con el exterior. Los pueblos son una burbuja en la era global.
Se denunció el año pasado y no se puso solución. Pasará el verano y seguirán igual. Quizás haya un brote de coronavirus o de otra clase y continuarán confinados con servicios a medio gas porque la apuesta por el mundo rural no pasa por lo digital.



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