Plaza Mayor

Leticia Ortiz


Piedras de derechas o de izquierdas

03/11/2020

Iba yo a meterme en un charco -lo que hace el aburrimiento de no tener temporada taurina al uso por el chino aquel que se comió un murciélago pudiendo haber pedido jamón- y hablar aquí de los disturbios nocturnos que se extienden por España casi a más velocidad que el maldito virus. Pero cuando estaba dándole a la tecla me he dado cuenta, no de que no quería yo meterme en el charco, con lo que me ha gustado siempre eso, sino que aún no tengo claro si eso de destrozar ciudades está bien o está mal. A ver, que yo siempre he pensado, por la educación recibida, que no es cívico quedar con cuatro amigos tan descerebrados como tú y ponerse a quemar contenedores y a tirar piedras contra la policía e, incluso, contra los vecinos que te afean la actitud. Por simplificar: destrozar la ciudad, mal. 
Pero resulta que no. O no exactamente. Que está mal dependiendo de quién lo haga. Que no es lo mismo un vándalo de un lado que de otro. Que si lleva una bandera u otra es un delincuente o un luchador por la libertad. Que lo de saquear tiendas y salir montando en una bici robada puede tener su justificación dependiendo de lo que se defienda con ese acto. Que tomar las calles usando la violencia en una democracia como la nuestra está bien o mal dependiendo de qué partido te dé la bendición. Que las piedras que se lanzan pueden ser de derechas o de izquierdas y que dependiendo de eso se debe censurar el acto o jalearlo.
Ante semejante panorama, una no sabe qué escribir. Porque igual si pido mano dura para tanto inconsciente o si reclamo poner orden ante tanto vándalo que se aprovecha de la desesperación de la masa para ocultarse y tratar de desatar el caos, estoy posicionándome políticamente sin saberlo. Porque resulta que el civismo y la educación tienen ahora color político. Y las piedras, también.



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