Desde la campiña

Carmen Hernando


Menos mal

13/11/2020

Al fin una buena noticia. Este año ya no será solo el de la pandemia del COVID-19, sino también el del fin (esperemos que definitivo) de Trump. Sin embargo, he de reconocer que para mí esta victoria tiene un sabor agridulce, ya que si bien Trump dejará de ser presidente de los Estados Unidos, lo hace consiguiendo 9 millones de votos más que hace 4 años, cuando logró hacerse con el poder. Es decir, muchos estadounidenses siguen pensando que les representa mejor que nadie.
Para un europeo de casi cualquier ideología esto es difícil de entender. Que un multimillonario prepotente, abusón, racista, repelente, machista, maleducado, que critica a los medios de comunicación por hacer su trabajo y miente más que habla fuera el presidente del país más poderoso del mundo era inexplicable. Pero sobre todo era insoportable. Y no solo por el personaje en cuestión y todo lo que él representaba, sino principalmente por sus acciones, en línea con su personalidad.
Me faltaría espacio para enumerar aquí todas las políticas estadounidenses que espero que sufran un giro significativo tras la salida de Trump. Famoso es su negacionismo respecto al cambio climático, como también conocido es su afán por minimizar los efectos de la actual pandemia, con devastadoras repercusiones en ambos casos. Por no hablar de su lamentable política migratoria, incluyendo su afán por construir un muro gigante que parecía la noticia de un día de los Santos Inocentes cualquiera hasta que nos dimos cuenta de que la realidad muchas veces supera a la ficción, y más tratándose de Trump. Y tantas otras barbaridades…
Trump es una caricatura de sí mismo que se supera cada día mientras muchos asistimos incrédulos al espectáculo de su patética presidencia. Nunca quisimos creer que podría ganar y ahora que él no quiere creer que haya perdido respiramos aliviados. Ahora bien, si no queremos que este u otro Trump vuelva a la Casa Blanca, Biden y Harris tendrán que convencer a los trumpistas de que otra manera de gobernar es posible, y sobre todo, mucho más adecuada para crear un mundo más sostenible, integrador y próspero.



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