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Maricruz Sánchez

Plaza Mayor

Maricruz Sánchez


La gran caída

07/10/2021

Como si del crack del 29 se tratase (el mayor desplome del mercado de valores en la historia de la Bolsa en EEUU), al filo de las 17,40 horas del pasado lunes WhatsApp, Facebook e Instagram dejaron de funcionar a causa de una caída generalizada en sus servicios que afectó a los usuarios de todo el mundo durante horas y sin que ningún portavoz de la empresa facilitase una versión de lo sucedido más allá de confirmar la evidencia que miles de personas tenían ante sus ojos: las redes sociales propiedad de Mark Zuckerberg habían dejado de funcionar. Unos problemas en el servicio que en España duraron hasta la media noche, y que tras un breve restablecimiento, volvieron a aparecer con fallos de conectividad.
No era la primera vez que ocurría algo así, aunque nunca el desplome había sido tan prolongado en el tiempo. Y, precisamente por eso, al día siguiente los informativos no daban abasto a la hora de dar la noticia, aunque en lugar de centrarse en el hecho en sí o en las causas que lo motivaron se explayaron en hacerse eco de cómo la gente había podido pasar tanto tiempo sin poder usar las famosas redes sociales.
Brotaron los testimonios de chavales reconociendo que a duras penas soportaron el trance haciendo cosas tan normales como leer o hacer deporte, combinados con otros, en clara minoría, de ciudadanos que afirmaban que les daba igual y que casi ni se enteraron. Personalmente, a mí eso me impactó más que la noticia: que lo que les pareciera novedoso a los medios fuera ser capaces de estar sin WhatsApp, Facebook e Instagram y no morir en el intento. 
La gran caída causó pérdidas millonarias, sembró aún más de dudas si cabe la seguridad de estas plataformas y nos devolvió a la realidad del mundo por unas horas. Aunque, por lo que parece, ese tiempo fuera para muchos una realidad nueva y casi que paralela.