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Juan Carlos Pérez Manrique

Estos días azules...

Juan Carlos Pérez Manrique


Pan y rosas

08/03/2023

Lisistrata, que significa la que disuelve el ejército, es la mujer que en la obra así titulada por Aristófanes, simboliza la determinación de organizarse para el logro de la paz. Como estrategia proponía a las demás mujeres la huelga sexual, no mantener ninguna relación con sus parejas, mientras no se firmara la paz entre los ejércitos combatientes. La comedia es considerada por distintos estudiosos como un pasatiempo cómico del autor que ironiza con la capacidad de la mujer para transformar la sociedad. Otros, la señalan como el comienzo del protagonismo social femenino al elaborar un plan colectivo mas allá de las paredes de la propia casa y de proclamarse y reconocerse como sujeto libre dentro de ellas. Por ello, éstos, quieren ver en Lisistrata y en Aristófanes el origen del feminismo y de la lucha por la igualdad y realización de proyectos personales propios.

Mucho tiempo después, como un pasatiempo cómico y con lamentable ironía machista, el renombrado periodista Julio Nombela escribía en un ejemplar de 1868 del diario La Época, refiriéndose a una huelga de trabajadoras de la Fábrica de Tabacos de La Coruña durante 1857, que el empresario directivo dijo para calmar la actitud reivindicativa de las cigarreras: «¡Vaya a decirles que estoy dispuesto a recibirlas! Pero… deben elegir a las tres más viejas y más feas». Con un A estas horas aún no ha entrado ninguna, cerraba Nombela su crónica. Así andábamos pero como aquí no se juega, cito tal cual, no reescribo a Nombela utilizando expresiones políticamente correctas como hacen empresas editoriales que reescriben relatos de Dhal o que se refieren a los siete enanitos de Blancanieves diciendo los siete verticalmente limitados. 

La historia del movimiento feminista en España tiene ya casi dos siglos. En sus inicios, desde 1830 la escenifican cigarreras, trabajadoras textiles, operarias de fábricas de betún… lo hacen en Madrid, en Coruña, en León, en Málaga, en Santander … y en las primeras décadas del XX, siendo ya referentes Concepción Arenal, Pardo Bazán o Rosalía de Castro empiezan a ser multitudinarias en Barcelona coincidiendo en el tiempo con las trágicas jornadas de 1908 en Nueva York o 1912 en Massachusetts bajo el lema Pan y Rosas, pan y una vida digna, que alimentó el hermoso poema de Oppenheim o el discurso de Lorca en 1931, Medio pan, un libro, en la inauguración de la biblioteca de su pueblo, o el lema de los trabajadores de la Ford en 1968, en el Reino Unido, Queremos respeto. Porque de eso se trata.