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Ignacio Camarero

Dibujos de Ciudad

Ignacio Camarero


Aprovechar armarios...

12/09/2021

No habrá otra vez armarios. Ha declarado el señor Sánchez, don Pedro. Ni quién los llene de ropa limpia. Me atrevo a corregir al presidente. Hoy cuesta poner una lavadora un treinta y cinco por ciento más que hace unos meses. Y eso que cada día hay más mudas que lavar. Esta semana la colada ha sido en Valladolid. El señor Fernández Mañueco, don Alfonso, retiraba prematuramente su pene político de dentro de la, no menos política, vagina del señor Igea, don Francisco. El señor Tudanca, don Luis, por supuesto que también en un sentido político, ejercía de mamporrero. Y la garganta mandarina, el día después, se negaba a renunciar a la píldora que lleva el mismo nombre. No estamos aquí para orgasmos. Nos conformamos con yacer. Mientras tanto, en Madrid, la extrema siniestra se autoproclamaba víctima de la aversión de la diestra. Por enésima vez. El señor Grande-Marlaska, don Fernando, insinuaba que todos los discursos políticos que no sean el suyo son caldo de cultivo de los delitos fóbicos. Y hacía responsable al señor Abascal, don Santiago, de que un adulto de veinte años de Madrid, todavía hay quien lo llama adolescente, apareciera en una comisaría de policía, con la palabra maricón grabada en el culo, a corte de cuchillo. Delito de odio, fue declarado durante todo el domingo. El lunes, exceso de amor. Exactamente lo mismo que el martes le ocurría a Luis Enrique. Repudiado por todos hasta el miércoles, cuando España regresaba del infierno y volvía a estar en el mundial de Catar. La buena noticia, menos mal, llego el jueves. El señor Castells, don Manuel, por fin presentaba el anteproyecto de la Ley de Convivencia Universitaria. Cada institución creará un tribunal paritario: mitad estudiantes, mitad personal y profesores. Así se promoverá la mediación como solución al acoso, el racismo, o la violencia de género. El verdadero drama de nuestras aulas. Así que, ya saben, se augura un antes y un después. No lleven a sus hijos a Harvard. Ni a la de Valladolid. Quién quiere salir de casa para ir a estudiar a un campus que ocupa el puesto novecientos del ranking de Shanghái. Cómprenles una mochila. Eso sí. Seguro que en España acaban prohibiendo las taquillas. Para que no haya otra vez armarios...