Punto Nemo

Rodrigo Burgos


Regreso al futuro

06/04/2021

La imagen recorrió el planeta el pasado 27 de marzo. Un concierto para cinco mil personas, todos juntos y revueltos como en tiempos pasados que fueron mejores, se celebró en Barcelona. ¡Tuve que hacer zoom en la pantalla para verlo bien! La banda Love of Lesbian, icono de la música indie rock de las últimas tres décadas se emocionaba por recuperar una situación que hasta hace poco más de un año era rutinaria, celebrar un concierto multitudinario con el formato histórico que debe tener un espectáculo de estas características, pero con otras reglas de juego. «El mundo nos está mirando», empezaba Santi Balmes su actuación, y vaya si lo hacía. Para poder acceder al recinto, todos los asistentes tuvieron que pasar una prueba de antígenos (la que te dice si tienes cargar viral o no) previamente. Presente su entrada y su test negativo en el acceso. Se habilitaron varias salas de conciertos de la ciudad para hacer el cribado, en un claro ejemplo de colaboración del sector para poder testar un modelo de recuperación de los espectáculos en directo. Mascarillas de las buenas, grupos burbuja, controles a baños y barras… todo lo que quieras, pero el concierto fue con la gente de pie, pegada, saltado y coreando, como debe ser un concierto de rock. Porque en un evento en directo, la magia la produce la catarsis que se crea entre el grupo, el espacio y el público, en una especie de baile acompasado que va in crescendo hasta su apoteosis. Esa química con los asistentes sentados, separados de dos en dos y sin posibilidad de liberar sus emociones, no se puede dar. Por eso este experimento era importante, porque la cultura en directo es imprescindible para modular nuestro estado de ánimo. Ese que ahora tenemos por los suelos. Puede que el ensayo dé algún error, o puede que no sea aplicable a muchos lugares que no cuentan con los medios para desarrollarlo, pero era necesario, no solo para hacer felices durante un rato a cinco mil, sino para insuflar la esperanza de que ya queda menos, a todos los raros que, sin estar presente fuimos al concierto.               @RodrigoBurgosOr.



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