Observando al Mundo

Marian Peña


Basuraleza

14/10/2020

Los idiomas, organismos vivos en constante evolución, se van enriqueciendo con nuevos términos que describen nuevas realidades. Uno de los que deberían ser aceptados sin dilación es “basuraleza”, palabra, que no puede ser más visual y descriptiva, que hace referencia a todos aquellos residuos que de manera dispersa los ciudadanos abandonamos en los espacios naturales y que acaban afectando de manera grave a los ecosistemas.En otros casos el problema es que lugares queo lo han hecho. 
Afortunadamente, no sólo están los ciudadanos que ensucian existen también colectivos de personas que conscientes de esta realidad y de su repercusión sobre el medio ambiente se dedican a concienciar y limpiar las playas, los ríos y otros entornos afectados. En Burgos, hace unos días voluntarios de la Oficina Verde de la Universidad organizaban una recogida de residuos en el río Vena, a la altura de la antigua Politécnica. Lo mismo se hizo en Fuentes Blancas a finales de septiembre por iniciativa  del Ayuntamiento de Burgos en colaboración con el Proyecto Libera, una red de voluntarios muy  implicados en el asunto. Según cuentan sus responsables hay una serie de residuos especialmente dañinos que se encuentran de manera recurrente por todas partes: las colillas, las toallitas húmedas y los pequeños residuos plásticos procedentes de embalajes y botellas y aún falta conciencia en nuestra sociedad para que muchos vean la verdadera dimensión de los problemas que ocasionan y cambien sus hábitos con el fin de atajarlos. Como explican de forma muy clara, todos pisamos una colilla encendida porque automáticamente asumimos que puede provocar un incendio pero, al arrojarla al suelo, muy pocos piensan en que una sola es capaz de contaminar cincuenta litros de agua.
Tenemos que conseguir que los espacios naturales estén libres de basura de cualquier tipo y a ello debemos contribuir cada uno de nosotros a título individual, primero, siendo conscientes de dónde arrojamos nuestros residuos y de las consecuencias que ello tiene y, después, ayudando en la limpieza de los que arrojan los demás y para ello no deberíamos necesitar que ninguna institución nos organice, aunque nunca está demás contar con el asesoramiento y la ayuda de expertos como los de Libera y cualquiera puede contar con ello.