Alfredo Scalisi


Fue en Navidad

28/12/2020

Bueno, ya pasó la Nochebuena y el día de Navidad. Llevamos tanto tiempo celebrándolas que cada uno, a pesar de restricciones, de toques de queda, de limitaciones… pusimos cariño, amor filial, nostalgia y en muchos hogares… Niño que nace. Tuvimos que hacer un gran sacrificio porque la situación sanitaria era mala y había mucha gente enferma que estaba para todo menos para estar de festejos. Otros, que dedican su quehacer cotidiano al mundo de la hostelería o comercios pequeños tenían que contener las lágrimas al pensar en esa carpeta negra en la que guardan las facturas que no podrán pagar. No sé qué tienen estas fiestas que son diferentes a todo. Es más, parece que hay cosas que solo pueden pasar en estas fechas. Dickens escribió su Cuento de Navidad, donde un avaro millonario que odia la Nochebuena es visitado por tres fantasmas que le hacen ver la felicidad de las navidades pasadas, la alegría de la gente de la presentes, que él ya no vive, y la muerte que le espera en soledad en la Navidad futura. Eso le hará cambiar su actitud. Siempre la Navidad como alegría para todos y tristeza para los descreídos, por muy ricos que sean. 
En Hollywood lo comprendieron pronto y Frank Capra nos dejaba un clásico imperecedero titulado Que bello es vivir, donde un banquero -James Stewart-, que está al borde del suicidio por perder un dinero por accidente consigue ver cómo habría sido el mundo si él no hubiera nacido. Pronto comprobará la gran cantidad de cosas buenas que no hubieran sucedido si él no hubiera estado allí. Y todo el pueblo hace una colecta para que recupere su dinero perdido en una escena llena de lágrimas y de buenas intenciones. Aunque sea una fantasía, eso solo puede pasar en esta época del año, cuando los sueños se cumplen y la vida nos recuerda que siempre hay esperanza.