Plaza Mayor

Juan Maiques


Más empatía y menos ciencia ficción

18/12/2020

La llegada de la pandemia hace unos meses nos ha vuelto a todos mucho más sensibles. Sensibles y hasta un poco susceptibles. No sé a ustedes, pero en muchos grupos de WhatsApp hay momentos en los que se mastica la tensión o, ahora que se ha ganado en experiencias incómodas, los mensajes pasan de largo como esos matojos rodantes de las películas del oeste.
Es difícil decirle a una persona que ve cómo su negocio se desmorona y no llegan los ingresos que son necesarias las restricciones para contener la pandemia e igual de complicado decirle a una persona que tiene miedo a que sus familiares enferman, o que han sido víctimas de esta enfermedad, que no se puede llevar a la ruina a tantos y tantos autónomos. A los que, por cierto, se les obliga, al mismo tiempo, a pagar impuestos y a tener cerrados sus locales.
Es difícil ponerse en el pellejo del otro en una crisis que nos ha desbordado a todos y en la que nos encontramos con una manta que no da para cubrirse al mismo tiempo la cabeza y los pies. En este ambiente, alimentado por unos políticos que se despellejan a diario con los únicos fines electorales, se cuelan las teorías conspiranoicas de las elecciones de Estados Unidos, los vídeos de un experto al que nadie conoce desacreditando las vacunas...
Recuerdan estas teorías a aquella que decía que el viaje de Armstrong a la luna era un montaje. Han pasado 50 años y hay quien sigue pensado en una manipulación e ignorando que una docena de seres humanos han pisado la luna desde entonces. ¿Qué pretendo decirles? Que la realidad, aunque a veces dura e incomprensible, es mucho más sencilla de lo que se creen. Pero vende más la conspiración y la ciencia ficción.