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Alejandro Sarmiento

Cuerpo a tierra

Alejandro Sarmiento


Polarización apeñuscada

08/12/2022

La adolescencia de tus hijos te pondrá a prueba. Así que ni le tengas miedo ni le des la espalda. Descubre cómo disfrutarla. Es la llamada que los padres nos encontramos con sorna en la parada del autobús. Para el publicitario -seguro que con perfil de Tinder, solter@sin cargas- la adolescencia es como la Navidad una época convulsa en la que se generan conflictos, pero que también puede ser un periodo de enriquecimiento mutuo, mientras escuchan villancicos de Raphael en Sonorama. 

Pues va a ser que no. El problema de la sociedad y de las familias no es la adolescencia, es la polarización, aunque unas y otras compartan consecuencias. Familias que se fracturan, amistades que se pierden, dinámicas de conversación que se cancelan, posiciones que se vuelven dogmas y un mundo alterno de exageraciones y argumentos que se sacan de contexto… las fuck news. Es un tsunami movido por la adicción de tantos golfos a mover los pulgares que lo arrasa todo a su paso.

Entre los trabajos que tratan de comprender y explicar el fenómeno hay un estudio que enfoca el tema de la polarización a través de las plataformas, pero desde una perspectiva que perdona a sus agitadores. La mirada se enfoca en la adicción que genera cualquier droga, con la singularidad de estar normalizada en el uso de las redes sociales. Lo que se ve son actitudes de pérdida de control, malestar emocional, impulsividad, es decir, emociones fuertes que van a reafirmar ideas y convicciones como si fueran dogmas. 

Siendo así la cosa, y más en época electoral, supongo que nadie estará por automarginarse en eso tan divertido de polarizarse. Ahora bien, al menos demostremos las posibilidades del idioma de Valpuesta para superar divisiones y polémicas, reivindicando lo contrario: unión, palabra bien aséptica, agavillamiento -personalmente la que más me gusta- imagínense a Edmundo agavillado a lo que sea, fusión, que me trae a la cabeza una idea de coyunda cachonda, apeñuscación, con resonancia de firmeza de roca en casa del pobre.

Repito: las posibilidades son numerosas, incluso se puede denominar una realidad con el nombre de otra, pero lo que no se puede es que en materia de diálogo, y ante los grandes dilemas, nos pase como en aquella broma macabra que hacía el franquismo, había órgano pero no democracia. Pues más o menos lo mismo. Sujeten los pulgares.