CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Tarde y mal

28/11/2020

A Pedro Sánchez las formas, el acercamiento a la gente y las muestras de sensibilidad, le traen al pairo. Solo se mueve por intereses políticos.

España vive una tragedia sanitaria, una tragedia humana, y ni se le ha pasado por la cabeza visitar un hospital para pronunciar unas palabras de ánimo a los afectados por el corona virus, acudir a la terrible morgue del Palacio de Hielo o reunirse con el personal que se estaba jugando la vida tratando de salvar la vida a los enfermos o llevando palabras de consuelo en sus últimas y solitarias horas de vida.

Ha ido ahora, cuando se encuentra cercado por las críticas que llegan desde sus propias filas, y cuando en Madrid, centro de la vida política, económica y social, el socialismo cae en picado –lo cuentan los propios socialistas madrileños- por la campaña de acoso y derribo de Moncloa a una Isabel Ayuso volcada en defender las cuentas de los madrileños.

Sánchez, haciendo alarde de sus pésimas formas, ni siquiera avisó al alcalde y a la presidenta de su primera visita al hospital de La Paz, como era obligado. Fue recibido con la cacerolada y abucheos de medio centenar de personas del sector sanitario, que expresaban así su malestar por el trato que reciben del gobierno y la falta de apoyo a su trabajo, que realizan en condiciones difíciles por la falta de medios y de personal. Sánchez ha visitado un hospital madrileño tarde y mal, aunque a su favor habría que apuntar que más vale tarde que nunca.

También tarde y mal el gobierno ha adoptado una medida que pedían insistentemente las autoridades madrileñas, recogiendo la preocupación de las autoridades sanitarias, sobre la necesidad de controlar la llegada de visitantes garantizando que se trataba de personas sanas, como han hecho otros países. Finalmente, hace un par de semanas, el gobierno español ha decidido exigir PCR negativo a cualquier persona que aterrizara en un aeropuerto español. Tarde y mal.

Tarde, ya que son incontables los afectados que son víctimas de ese coladero que se ha prolongado durante meses. Mal porque no se ha hecho al principio de la pandemia, ni tampoco en verano, sino cuando faltan apenas cuatro semanas para la Navidad, fecha en la que centenares de miles de españoles que residen, estudian o trabajan fuera de España, sueñan con regresar durante unos días para reunirse con su familia. Españoles que deberán renunciar a esos encuentros porque en sus países de origen no siempre es fácil conseguir cita para hacerse un PCR en apenas unos días o, lo que es más grave, no pueden pagarla: no es una prueba barata y hay que sumar ese gasto al de billetes que en épocas navideñas suelen ser más caros de lo habitual.

No hay manera: este presidente es inmune a los problemas de los demás, aunque su principal tarea consiste en aliviar los problemas de los ciudadanos.