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Belén Marticorena

Sobreviviendo en la Jungla

Belén Marticorena


Involución

09/07/2021

Si escuchas las noticias, parece que nos hemos ido varias décadas atrás. La violencia se multiplica allá donde quieras mirar y lo ocupa todo.

Sinceramente, no creo que sea violencia machista, ni homófoba, ni de ninguna especialidad, es solo violencia en general. Nos empeñamos en darle un matiz determinado, pero me temo que simplemente es violencia pura y dura. Queremos camuflarla y decir que afecta solo a una minoría, cuando no es así. Ya hace bastante rato que tengo la sensación de que la minoría actual somos otros, esos a los que se consideraba gente normal. Todos sabemos que en la actualidad pertenecer a la normalidad te deja fuera de cualquier privilegio y que son las minorías quienes marcando grandes diferencias a todos los niveles, social, económico, laboral y legal, comandan nuestra sociedad actual.

Y lo sé, porque soy mujer, y sé que por mi género puedo llegar a tener importantes ventajas en distintos aspectos. Para mí, ya hace tiempo que la lucha por la igualdad ha perdido su sentido, yo diría que ahora lo que se busca es la supremacía. La sociedad nos tiene miedo. Hemos alcanzado el ansiado poder y hemos empezado a comportarnos con el despotismo, la condescendencia y el abuso frente al resto de la sociedad, que tanto hemos criticado, sufrido y denunciado. Personalmente no lo soporto, porque veo como la profundidad del maltrato de verdad sigue existiendo, y es más que evidente que no sirven las siempre espectaculares y efectistas medidas que se adoptan. 

Pero no puede ser de otra manera, pisar y despreciar los derechos de otros, nunca es la solución. Una sociedad que suprime derechos fundamentales es muy difícil que funcione. Estamos perdiendo la empatía y el sentido de la realidad, solo el poder y su mal uso parecen tener posibilidades en una sociedad donde las buenas personas ya no tienen hueco. Lo vemos cada día, las muertes violentas no cesan y avanzan en una escalada que ya alcanza también a nuestros pequeños.

Una sociedad que prioriza estupideces y los caprichos de unos pocos, no protegiendo a pesar de presumir de ello a quienes de verdad son más vulnerables, no se merece nada. Tal vez solo una pandemia o la furia de los olvidados.