El mirador diplomático

José Ramón Remacha


Amistades peligrosas

31/07/2020

Vuelve el tema de Gibraltar a la actualidad mediática. El hecho es que un encuentro de contenido político entre un representante de Gibraltar y otro del gobierno de España (Picardo-G. Laya) ha tenido lugar en el Campo de Gibraltar. Está siendo criticado por unos y defendido por otros. Los que lo critican dicen que es un grave error de la política exterior de España. Los que lo defienden dicen que es un encuentro sin importancia y hay que quitar hierro al debate político. 
Los primeros están más cerca de la verdad que los segundos. La aproximación por buenismo al gobierno gibraltareño es un error que nos lo enseña el mero repaso de la historia en esta vieja cuestión. Tanto la historia antigua, donde vemos sin discusión que la Ciudad, con su puerto y sus defensas, fueron ocupados contra la voluntad de España en las negociaciones de Francia y Reino Unido. Como también el Istmo, que como nunca se ha cedido es español, con su aeropuerto. Y en la historia más reciente, vemos que el diálogo tripartito al uso de los gobiernos socialistas no ha dado ninguno de los resultados prometidos y esperados. Así es tras las conversaciones de Londres, Lisboa y Córdoba. Todo sigue igual. Es decir que antes de negociar conviene saber con quién se trata para no entablar amistades peligrosas.
El encuentro tiene su importancia. Tanto el conocimiento de las relaciones internacionales como del derecho internacional indican que las conversaciones entre Estados sirven para establecer un orden conforme con los intereses de cada parte y con los principios de paz y seguridad jurídica. Lo tiene claro el lado gibraltareño de este encuentro. Fabián Picardo se considera el Jefe de un mini Estado y viene buscando este encuentro desde lejos. Así lo dijo su segundo, el Dr. Joe García, en Panorama del 20.03.2020, concretamente que Arancha G. Laya tiene ya una postura de amistad y comprensión. «Está trabajando con Fabián para resolver lo que hay que resolver». Para sabido. 
Por este otro lado, no está claro qué se pretende más allá de tener un gesto amable con el ocupante. El resultado visible es el libre paso con Gibraltar. No hay frontera exterior. 



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