María Albilla


Son mis amigos

31/07/2020

Son mis amigos, en la calle pasábamos las horas… esta mítica canción de Amaral me vino ayer a la cabeza para celebrar el Día Internacional de la Amistad porque, ¡qué sería de nosotros sin nuestros amigos! ¿Quién es la primera persona que le ha venido a la cabeza? Pues cuídenla porque quien tiene un amigo tiene un tesoro y, al menos a mí, esa es una de las pocas cosas claras que me ha quedado con los años.
Juguemos a algo bonito y pongamos nombres propios porque en la vida todos tenemos amigos del alma, amigos eternos, amigos de la infancia, amigos sin condiciones. Pero hay muchos más, porque también hay amigos que van y vienen, otros que nos fallan y amigos a los que fallas, pero que siguen estando ahí porque son eso, amigos.
Hay amigos para salir de copas y otros para ir de compras. Amigos que son los compañeros de viaje ideales y otros con los que, a pesar del profundo cariño, no te irías ni al pueblo de al lado. Hay compañeros que son amigos y amigos nuevos que llegan a tu vida por una alineación de los astros que jamás hubieras podido imaginar. Y ojo a los amigos de tus amigos que acaban siendo tus amigos.
Hay amigos a los que ves poco, pero que cuando te reencuentras con ellos es como que el tiempo no ha pasado y también los hay que permanecen a pesar de la distancia. Interesantes los amigos con derecho a roce y los amigos de verano. Luego están los amigos a los que se refieren las madres cuando no quieren decir novios; los amigos que podrían convertirse en amores y grandes amores que son, ante todo, grandes amigos. Lo cierto es que ninguno podríamos vivir sin ellos y muchas veces por simple dejadez no les cuidamos como se debe. Desde aquí, mis disculpas a los que haya fallado alguna vez, mi perdón a los que también me han decepcionado y mi lealtad absoluta a los que siempre están ahí. Son mis amigos, por encima de todas las cosas.



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