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Rocío Martínez

Mens sana in corpore sano

Rocío Martínez


La felicidad... e infelicidad era esto

11/10/2021

Desde hace años sospecho que la FELICIDAD, la plena, la que dura todo el rato, ésa que puedes escribir con mayúsculas, sólo la sentimos cuando somos niños, bueno, y en la juventud. Me salto la adolescencia por motivos evidentes de una edad cargada de inseguridades y rebeldía. Después de eso, como premio de consolación, quedan los momentos felices. ¿Duración? Pues depende. Lo que dura un enamoramiento, una buena charla, una canción, una copa de vino, un proyecto ilusionante, ver a un niño sonreír, un viaje… o puede ser tan efímera como una estrella fugaz. O un gol en El Plantío, ese resorte que te catapulta del asiento y te hace levantar los brazos, gritar ¡GOL! En ese instante nada más existe, esa explosión de alegría borra, aunque sea unos segundos, preocupaciones, tristezas. 

Hace poco pude volver a saborear ese momento y lo hice junto a mi madre. Diría que en ese momento fui feliz. Casi hasta con mayúsculas. Como cuando en el Coliseum contenemos la respiración viendo un balón volar, rumbo a canasta. ¡Qué momento! Reduce el alboroto, se hace el silencio, lo justo para escuchar el sonido de la red agitada. ¡Dentro! Y la marea azul estalla. No me digan que los Benite, Renfroe, Dani Díez, Rabaseda… no podrían prescribirse como recetas contra la infelicidad. Ya son cuatro alegrones seguidos. Momento feliz también ver bufandas del San Pablo en Fuenlabrada, o la A-1 convertida en el camino de la ilusión por volver a viajar con el Burgos. 

Eso sí, a la altura de esa felicidad, la infelicidad de un gol en contra en el minuto 90 cuando ya cuentas al menos con un punto más en el zurrón de esta Segunda que es, ya lo sabíamos, un camino duro. Sólo lo que cuesta vale. Por eso, atrapemos cada gol, cada canasta. Porque aunque el deporte sea lo más importante de lo menos importante, nos hace tan felices. Sí, también infelices, pero a la vuelta de la esquina, llega otro partido, otra ocasión para quizás sentir eso que llaman felicidad.